Latinoamérica: cambio climático forja reformas

Las acciones contra el calentamiento global en Latinoamérica no solo tienen un costo financiero sino que están forzando a los gobiernos a idear programas con un mayor componente social y un desarrollo rural sostenible.

Así lo muestran las primeras exposiciones que realizaron ministros de México, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, Guatemala, Chile y Costa Rica a ingreso de la semana final de la conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático en Lima (COP20).

Los gobiernos admiten que la pobreza extrema de los agricultores y el lucro de empresarios han motivado la degradación de tierras, por lo que estaban actuando hasta en tres frentes: el diálogo político, eliminación de barreras y adopción de medios financieros de apoyo.

"La constitución ecuatoriana es la única en el mundo en reconocer derechos a la naturaleza", dijo la ministra de Ambiente Lorena Tapia. "Ello nos ha llevado a profundas reformas institucionales y destinar fondos para conservación".

El ministro colombiano del Medio Ambiente, Gabriel Vallejo López, dijo que cuando su país haya logrado la pacificación con las guerrillas entrará en un plan de desarrollo que tiene en la educación ambiental uno de sus mayores pilares. "No hay un tema más sensible al posconflicto que el tema ambiental".

Los ministros participaron en un foro que siguió al anuncio de que sus países empezaban una iniciativa para recuperar 200 millones de hectáreas de tierras degradadas hacia 2020, con inversiones privadas y públicas por 365 millones de dólares.

El subsecretario del Medio Ambiente de Chile, Marcelo Mena, comentó que su país tiene como meta la recuperación de 2,5 millones de hectáreas para 2025 a un costo de casi 500 millones de dólares, mediante un plan de incentivos directos para quienes usen, por ejemplo, ciertos tipos de abono.

Luis Fernando Zuloaga, secretario de Agricultura de México, dijo que en un país como el suyo, de regiones desérticas, de trópicos seco y húmedo y de altiplanos, la pérdida de recursos naturales ha sido un problema histórico.

Con la población agrícola, que en algunas áreas llega a la pobreza extrema, se ha avanzado en el desarrollo de una "agricultura protegida", de alta tecnología, pero llega recién a las 800 hectáreas de una meta de 5.000 hectáreas para el año 2020.

El propósito de la COP20 es alistar documentos que darían lugar en París en 2015 a un nuevo acuerdo sobre cambio climático que evite que suba 2 grados centígrados (3,8 F) el calentamiento global hacia el año 2050, con relación a la temperatura de antes del inicio de la era industrial en el siglo 18.

La adaptación será costosa. Los países desarrollados se han comprometido ayudar pero los países en desarrollo no ven suficiente flujo de dinero para ese proceso, inicialmente calculado en unos 100.000 millones de dólares y que podría ser el doble o el triple.

César Montero, viceministro de recursos naturales de Guatemala, destacó que más de un tercio de su país está conformado por áreas protegidas por lo que era muy importante ligar programas de deforestación con restauración.

Rodrigo Gabriel Delgado, ministro de Agricultura argentino, afirmó que el hecho de haber visto siempre a Argentina como "granero del mundo" ha generado en los últimos 100 años "desafíos muy importantes", con 40 millones de habitantes produce alimentos para 400 millones de personas en el mundo, pero el 75% de su territorio es árido y semiárido.

El ministro peruano de Agricultura, Juan Manuel Benítez, indicó que en su país se estaba recién entendiendo que "se puede hacer agricultura y a la vez proteger el ambiente".