Hagel: El entrenamiento militar a afganos es clave

Es apenas una exageración leve decir que guerra más larga de Estados Unidos se detiene aquí.

Los varios cientos de soldados estadounidenses en esta remota base de Afganistán son la vanguardia de una transformada misión militar norteamericana destinada a evitar el tipo de desenlace de seguridad que sucedió este año en Irak y asegurar que nunca se repita el motivo de la invasión de Afganistán, un refugio de al-Qaida donde se planearon los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Estos soldados, entre ellos elementos de la Tercera División de Infantería y el Tercer Regimiento de Caballería, no luchan contra los talibanes. Tratan de escribir el guion del capítulo final de la participación de Estados Unidos en un conflicto que seguramente continuará después de que los estadounidenses se vayan.

La Base Táctica Gamberi, un polvoriento puesto de avanzada en la provincia de Laghman, cerca de la legendaria ciudad de Jalalabad, será una de los cuatro comandos de entrenamiento y asesoría en todo el país, además de varios centros de formación en Kabul, la capital.

Atrás quedaron los días de las grandes fuerzas de combate estadounidenses aquí o en cualquier otra parte de Afganistán, aunque las fuerzas estadounidenses de operaciones especiales continuarán actuando, sobre todo en conjunción con las fuerzas afganas, para cazar a los remanentes de al-Qaida u otros terroristas.

Los soldados estadounidenses también se enfrentarán a los talibanes en situaciones en las que se considere que representan una amenaza para la seguridad de las tropas norteamericanas.

La misión más grande, sin embargo, será entrenar a los afganos, no en el frente de batalla, sino en bases como Gamberi.

El secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, hizo una visita el domingo para que se le informara sobre su trabajo y para una charla informal por la temporada de fin de año.

Ante unos cuantos cientos de soldados, Hagel dijo que la idea del Pentágono es "seguir nuestro camino, en esencia, de un trabajo de transición, luego del papel de combate que hemos tenido en los últimos 13 años", hacia una misión que ponga la responsabilidad del combate en las fuerzas de Afganistán.

Hagel dijo que el ejército y las fuerzas policiales afganas han hecho muchos avances, a costa de mucha sangre de Estados Unidos desde 2001.

"No queremos ver que esto retroceda cuesta abajo", dijo Hagel.

Gamberi ejemplifica lo que el presidente Barack Obama llama la nueva misión de no combate.

Los soldados aquí se centran en la formación y el asesoramiento de las fuerzas de seguridad afganas. Es una misión con los aliados de la OTAN que asumirá un nuevo nombre a partir del 1 de enero: "Resolute Support (Apoyo decidido). La añeja misión de combate conocida como "Operation Enduring Freedom" (Operación libertad duradera) concluirá a finales de diciembre.

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Robert Burns está en Twitter en http://www.twitter.com/robertburnsAP