México recibe de nuevo la Cumbre Iberoamericana

La Cumbre Iberoamericana vuelve en 2014 a México, el país donde nació hace casi un cuarto de siglo para fomentar las relaciones de España y Portugal con América Latina.

Sin embargo, regresa con un perfil deslucido y en momentos en que el gobierno anfitrión enfrenta una intensa crisis luego de la desaparición de 43 estudiantes de magisterio, hecho que mostró la corrupción de algunas autoridades y sus vínculos con el narcotráfico.

"Veracruz es un evento que se produce en el contexto de una grave crisis en México", dijo Eduardo Bueno, internacionalista de la Universidad Iberoamericana, en declaraciones a The Associated Press.

La cumbre presidencial se realizará lunes y martes en el puerto de Veracruz, a unos 400 kilómetros al este de la Ciudad de México.

Centrado en la educación, la innovación y la cultura, hasta ahora no hay señales de que el encuentro pudiera verse opacado por el caso de los desaparecidos, pero el surgimiento del tema en la reunión podría ser un motivo de tensión, como quedó de manifiesto hace unos días tras comentarios del presidente uruguayo José Mujica.

El mandatario de la nación sudamericana declaró a la revista Foreign Affairs que México le daba la sensación de ser un "Estado fallido" en relación a la desaparición de los normalistas, lo cual generó la molestia de las autoridades mexicanas, que convocaron al embajador uruguayo. Tan sólo unas horas después Mujica se retractó.

"Generalmente, en estas cumbres hay un acuerdo tácito de no abordar temas de política interna de cada uno de los Estados participantes", dijo a la AP Rodrigo Salazar, profesor investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en México. "Si se abordara sería una excepción que tendría muy mala recepción por parte del gobierno mexicano".

La secretaria general Iberoamericana, Rebeca Grynspan, dijo el viernes a la AP que "hay un sentimiento de enorme solidaridad" con México y que "confiamos que el gobierno va a llevar adelante lo que se ha prometido" para esclarecer los hechos y hacer que los culpables rindan cuentas.

Sin embargo, dijo que no se tiene previsto emitir ninguna declaración especial sobre la desaparición de los estudiantes. Comentó que "eso sólo sucedería si hay una propuesta del gobierno mexicano", pero éste no lo ha hecho y parece no tener ninguna intención de que se vuelva un tema en la reunión.

Al preguntársele si México pensaba promover algún pronunciamiento sobre ese caso, el canciller José Antonio Meade dijo al diario El Universal que "el objetivo de la cumbre, su razón de ser y su espacio natural es, justamente, la educación, la cultura y la innovación".

México fue sede de la primera Cumbre Iberoamericana en 1991, cuando se aspiraba a que el foro sirviera para que el grupo de países que lo integran apareciera como "interlocutor" en la escena mundial.

Desde entonces, la monarquía española ha sido una de las principales impulsoras, y la de Veracruz será la presentación en ese tipo de reuniones del nuevo rey, Felipe VI, que sucedió en el trono a su padre Juan Carlos en momentos en que la familia real se ha visto envuelta en una serie de controversias, una de las cuales es un escándalo de corrupción que ha alcanzado a una de las infantas, imputada legalmente.

Sin embargo, el interés de los países en esta cumbre ha disminuido con el paso del tiempo.

Salazar, de Flacso, dijo que cuando comenzó este evento, en un momento de cierto consenso alrededor de las economías de mercado, se le veía como un posible instrumento para profundizar procesos de integración, aunque al paso del tiempo surgieron o se fortalecieron "mecanismos alternativos", como el Mercado Común del Sur, la Unión de Naciones Sudamericanas, la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, y más recientemente la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Alianza del Pacífico.

Las cumbres iberoamericanas, comentó Bueno, enfrentan una "suerte de estancamiento, de languidecimiento, de falta de proyecto para el futuro".

En la reunión de 2013 en Panamá, sólo llegaron 11 de 22 mandatarios, con un marcado ausentismo de líderes sudamericanos. Hasta ahora el gobierno mexicano no ha divulgado la lista de los asistentes.

Con ese antecedente, para algunos el encuentro de Veracruz puede ser clave para ver si es posible reimpulsarlo.

De hecho, la cumbre anterior de Panamá terminó entre otras cosas con el mandato de que las siguientes reuniones concluyan con un documento que establezca medidas "concretas y mesurables" que se realizarán.

"La reunión de Veracruz será una prueba crucial para la Cumbre Iberoamericana", consideró Michael Shifter, presidente de dialogo Interamericano, un centro de análisis con sede en Washington.

"El proceso necesita ser reformado y modernizado (y) la reunión de Veracruz dará una idea de si un renacimiento está en camino", añadió en comentarios por escrito enviados a la AP.