Indígenas admiten papel en cambio climático

Un plan de conservación de un inmenso humedal amazónico, donde están atrapadas miles de toneladas de dióxido de carbono, está llevando a indígenas de la amazonia peruana a reconocer que tienen parte de responsabilidad en el calentamiento global.

Al mismo tiempo están aprendiendo que conservar los recursos naturales no significa dejarlos intactos sino explotarlos racionalmente y hasta sacar ventajas económicas con negocios sencillos, nunca vistos en sus comunidades.

El plan es parte de un canje de deuda por naturaleza entre los gobiernos de Alemania y Perú por más de 6 millones de dólares que, aún cuando data de hace más de 10 años, está  concentrándose en los humedales desde hace apenas dos años.

"La respuesta de las comunidades es muy favorable", dijo Leonardo Etsam Nug-Kuag, uno de los indígenas líderes de la iniciativa y participante en la actual conferencia mundial sobre cambio climático en Lima. "Hoy sabemos que lo que hemos hecho en el pasado con la naturaleza no está bien".

El proyecto está en la provincia Datem del Marañón, región Loreto, cerca de la frontera amazónica peruana con Ecuador, a unos 1.000 kilómetros en línea recta al noreste de Lima, desde donde se puede llegar en un viaje de tres días. Aquí conviven siete etnias amazónicas, cada una con idioma propio, que dependen de la pesca, caza, agricultura y recursos de los humedales.

El mayor humedal de la amazonia occidental, compartido por Perú y Ecuador en una relación de 60-40%, se encuentra en esta provincia entre los ríos Pastaza y Morona, que también comparten los dos países. Tiene una superficie de 5,8 millones de hectáreas o casi tres veces el tamaño de Israel.

"Nuestro trabajo consiste no solo en crear conciencia en la conservación del aguaje sino evitar el uso de substancias tóxicas en la pesca o cualquier otra actividad", dijo Etsam Nug-Kuag en una entrevista en esta población de la etnia quechua,  en la margen izquierda del Pastaza.

Los humedales amazónicos son conocidos en Perú como aguajales debido a la predominancia de la palmera aguaje (Mauritia flexuosa). Además de Perú y Ecuador, hay aguaje en áreas amazónicas de Bolivia, Brasil, Colombia, Guyana y Venezuela.

Un aguajal es prácticamente impenetrable y peligroso no solo porque el aguaje forma tejidos vegetales grandes y tupidos sino también debido a la presencia de alimañas, agua y barro pesado, lleno de microorganismos que descomponen ferozmente la maleza para formar una capa negra de humus, de hasta 8 metros de profundidad, y es una trampa del dióxido de carbono.

El aguajal retiene hasta un 10% más carbono que un bosque amazónico típico, según el Instituto de Investigaciones Amazónicas del Perú (IIAP).

Los indígenas van a los aguajales en la época de fructificación y la talan para cosechar sus frutos. Por cada palmera obtienen entre 60 y 80 kilos de aguaje, cuya venta genera hasta 40 nuevos soles (unos 14 dólares).

Pero talar un aguaje crea un efecto similar a cuando se hace un agujero en un paraguas. El sol penetra en el pantano y lo seca, liberando a la atmósfera el dióxido de carbono, lo que agrava el efecto invernadero.

"Admito que he depredado", declaró Edgar Tangoa Carejano, jefe indígena de Santa Ana. "Lo he hecho porque teníamos que sobrevivir y porque no teníamos incentivos".

Ahora, con la ayuda alemana, los indígenas cuentan con arneses para escalar las palmeras y reciben charlas de conservación. Pero la tala llegó a extremos críticos.

Solo en Iquitos, la principal ciudad amazónica peruana, hay una demanda de unas 15 toneladas de aguaje al día. Ello equivale a cortar unos 300 árboles por día.

La cooperación alemana también ayuda a los indígenas a un proceso primario de industrialización con plantas de procesamiento de pulpa de 20.000 dólares cada una.

"Con este proyecto, en los últimos dos años se han salvado miles de plantas de aguaje", afirmó Alberto Paniagua, director del fondo peruano para la protección de áreas naturales que administra los recursos alemanes.

"La conservación de los recursos amazónicos solo será posible con la participación de comunidades indígenas y si estas obtienen algún beneficio de ese esfuerzo", añadió.