Filipinas se prepara para peligroso tifón

Una amplia franja de las Filipinas, incluida la capital Manila, se preparaba el viernes ante un tifón poderoso y errático que se aproxima desde el Océano Pacífico, aproximadamente un año después de que el tifón Haiyan azotara el país y dejara más de 7.300 muertos.

El tifón Hagupit --"colisión" en filipino-- se fortaleció durante la noche, en la que sus vientos sostenidos aumentaron a 215 kilómetros por hora (134 millas por hora) con rachas de 250 kph (155 mph). Pronósticos de la agencia local meteorológica PAGASA muestran que podría golpear la provincia oriental de Samar a última hora del sábado o el domingo temprano.

Pero un pronóstico del Centro Conjunto de Advertencia de Tifones en Hawai indicó que Hagupit podría virar hacia el norte después de tocar tierra y posiblemente amenazar a Manila, que tiene más de 12 millones de habitantes.

"Hemos alertado a la gente de Manila y estamos preparados", dijo el alcalde Joseph Estrada, al tiempo que reconoció que "estos tifones cambian de dirección todo el tiempo".

Actualmente se encuentra a 450 kilómetros (280 millas) de la costa este del país en el Océano Pacífico y se desplaza lentamente.

Si se mantiene el primer pronóstico, el curso de Hagupit lo enviará a través de la parte central de Filipinas a lo largo de la misma ruta por la que el tifón Haiyan destruyó poblados, con miles de muertos y desaparecidos en noviembre del año pasado.

No obstante, el errático comportamiento de Hagupit motivó que el gobierno convocara una reunión de emergencia de alcaldes del área metropolitana de Manila para advertirles que se preparen. Manila está al norte del curso que tomó Haiyan.

Dada la experiencia del país con Haiyan, que sorprendió a la gente sin preparativos para hacer frente a su intensidad, las autoridades parecen estar mejor posicionadas en esta ocasión para responder a la inminente crisis.

Funcionarios en las regiones centrales de Filipinas, que fueron golpeadas fuertemente por Haiyan, desalojaron a miles de personas a lugares más seguros, incluida la ciudad de Tacloban, donde el nuevo tifón ha ocasionado compras de pánico en tiendas de comestibles y estaciones de gasolina, y ha traído a la memoria la pesadilla de la letal acometida del año pasado.

Emily Sagales, sobreviviente de Haiyan, dijo que muchos de sus aún nerviosos vecinos en Tacloban empacaron su ropa y huyeron a un estadio deportivo y a casas de familiares más seguras.