Siria: Sólo 1 clínica atiende a heridos de guerra

Al igual que muchos edificios de este maltrecho poblado fronterizo en el frente de batalla contra el grupo Estado Islámico, la mayoría de sus hospitales y clínicas ahora yacen en ruinas. Sólo uno sigue funcionando, pero su ubicación se mantiene en secreto por temor de que sea atacado por los militantes.

En el interior de la pequeña clínica, salvar vidas y lidiar con las horrendas heridas de guerra es lo primero, y las preocupaciones como el mantener la esterilización en las salas de operaciones y su limpieza después de una operación pasan a segundo término.

La mayoría de camas y pisos están salpicados de sangre, y un reducido grupo de tres médicos y cinco enfermeros ofrecen los únicos servicios médicos existentes en el poblado. En ocasiones se ven obligados a operar iluminando con antorchas debido a que los generadores de electricidad fallas con regularidad.

Ellos atienden a un número aparentemente interminable de heridos, combatientes curdos y miembros del Ejército Sirio Libre, a unos cuantos metros de distancia del frente.

La clínica Espartana sólo cuenta con un equipo muy básico y generalmente opera sin suministros. Quienes presentan heridas más graves deben realizar un complicado viaje al otro lado de la frontera con Turquía, y esperar ahí ser transportado a un mejor hospital en el vecino país.

Pero el perder tiempo tan valioso en la peligrosa travesía reduce sus posibilidades de sobrevivir.

"Si tuviéramos una unidad de operación móvil, no tendríamos que dejar a nuestros heridos en la frontera turca y esperar de seis a 10 horas en las que en ocasiones fallecen", dijo Mohammed Aref, un médico en la clínica de Kobani.

Un reporte exclusivo grabado por el videoperiodista Jake Simkin en Kobani a finales del mes pasado ofreció un inusual y profundo vistazo a la destrucción que más de dos meses de combates han dejado al pueblo curdo del norte de Siria en la frontera con Turquía.

Los combatientes curdos de Kobani, respaldados por un reducido número de fuerzas peshmerga iraquíes y rebeldes sirios, sostienen lo que llaman una lucha para poner fin al grupo Estado Islámico, que irrumpió en el pueblo a mediados de septiembre.

Kobani, que llegó a contar con una población de aproximadamente 50.000 habitantes, ha sido lugar de algunos de los combates más duros en zonas urbanas en la guerra civil Siria, que ahora se encuentra en su cuarto año, y ha pagado un precio demasiado alto por enfrentar a los extremistas del Estado Islámico.

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The Associated Press ofrece una serie de cinco reportes exclusivos con video, texto y fotografías para mostrar los enfrentamientos en curso y la vida cotidiana en Kobani, Siria. La quinta parte se ofrecerá el jueves 4 de diciembre.