Abogados: Asesino convicto en Texas delira

Una corte federal de apelaciones sopesa si debe suspenderse la ejecución de un asesino convicto en Texas programada para el miércoles a fin de que pueda someterse a un nuevo examen de aptitud para sustentar o refutar los alegatos de que delira a tal grado que no comprende por qué se le castiga.

Scott Panetti, a quien se diagnosticó esquizofrenia unos 14 años antes de que matara a los padres de su esposa, de quien estaba separado, "está en el filo de la aptitud mental" y necesita evaluaciones psicológicas para ilustrar que su enfermedad ha empeorado desde que la última vez que fue examinado, hace siete años, aseveró el abogado del prisionero ante la Corte de Apelaciones del 5to Circuito.

Los fiscales estatales aseveraron que la condición de Panetti "no ha cambiado marcadamente" y que no se le debería eximir de la inyección letal.

Ninguna corte ha dictaminado que Panetti esté demente o sea mentalmente incompetente.

El nativo de Hayward, Wisconsin, de 56 años, recibió un diagnóstico de esquizofrenia en 1978 y había sido hospitalizado más de una decena de veces para recibir tratamiento en la década anterior al homicidio de Joe y Amanda Alvarado en su casa de Texas Hill Country en 1992.

Los abogados de Panetti también pidieron a la Corte Suprema federal que revise la cuestión más amplia de si ejecutar a personas con enfermedades mentales viola la protección constitucional contra el castigo cruel e inusual.

En 1986, la Corte Suprema falló que los estados no podían ejecutar a los asesinos cuya demencia implique que no pueden entender por qué se les condenó a muerte. En 2002, los magistrados prohibieron la ejecución de los discapacitados mentales. Cinco años después, en un fallo a una apelación de Panetti, la corte dijo que los prisioneros condenados a muerte que estén mentalmente enfermos podían ser ejecutados si tenían una comprensión objetiva y racional de por qué se les castigaba.

Panetti ha dicho que Satán obra a través de los funcionarios carcelarios de Texas para ejecutarlo e impedirle que predique el evangelio.

Los delirios "se han vuelto más extendidos", de acuerdo con uno de sus abogados, Gregory Wiercioch, quien se reunió con el presidiario la semana pasada.

Wiercioch declaró que Panetti le dijo que ciertos dispositivos implantados en sus dientes por dentistas del sistema penitenciario enviaban órdenes a su cerebro, que en sexto grado se peleó con el futuro presidente Barack Obama en un museo de Chicago, y que sus dientes le dijeron que escribiera una carta de disculpa a Obama.

Ellen Stewart-Klein, una asistente de la fiscalía de Texas, dijo el martes a la Corte Suprema que los archivos no sustentan las aseveraciones sobre el deterioro de la condición mental de Panetti y que algunos de sus comportamientos podrían ser deliberados.