Republicanos impulsan reforma de ley educativa

Es posible que una ley de educación aprobada en 2002 reciba un nuevo impulso político.

El senador Lamar Alexander, republicano por Tennessee y próximo presidente de la Comisión de Educación del Senado, dice que su principal prioridad es modificar la ley, aprobada por el presidente George W. Bush y que el presidente Barack Obama la firme a principios del próximo año

Sin embargo, lograr eso exigirá una cooperación bipartidista que ha estado ausente desde que los legisladores debatieron en el 2007 la posible renovación del proyecto, dirigido particularmente a los niños pobres y de minorías.

El proyecto de ley exige que todas las escuelas demuestren mejoras anuales en el rendimiento académico, o de lo contrario se arriesgan a sufrir consecuencias, para lo cual todos los alumnos deben tener los conocimientos de Matemáticas y Lectura correspondientes a su año. A la ley se le acredita haber llamado la atención sobre cómo las escuelas manejan a los alumnos de minorías, de bajos recursos, los que están aprendiendo inglés y los de necesidades especiales, pero ha llevado a quejas de que los maestros se han dedicado a enseñar cómo aprobar exámenes estandarizados y que sus niveles de exigencia son exagerados y las penalidades ineficaces.

Desde el 2012 Obama ha permitido a los estados no cumplir algunos de los requisitos más estrictos, pero deben adoptar programas orientados a la educación universitaria o profesional e implementar sistemas estrictos de evaluación de docentes. Más de 40 estados han optado por las exenciones.

Sin embargo, las exenciones mantienen el requisito federal de pruebas anuales estandarizadas desde tercero hasta octavo grado, con otra prueba en la secundaria. El tema de las pruebas probablemente será parte del debate.

Alexander, un legislador pragmático, tiene experiencia en temas educativos. Bajo el gobierno de Bush padre, fue secretario de Educación y ha sido rector de la Universidad de Tennessee y gobernador de ese estado.

Alexander sostiene que "la normación excesiva de las escuelas locales por parte del gobierno federal obstaculiza las mejoras". Alexander, junto con John Kline, representante republicano a cargo de la Comisión de Educación y Fuerza de Trabajo de la Cámara, dicen que el gobierno federal no debe participar en las decisiones sobre cómo mejorar las escuelas de mal rendimiento escolar, establecer normas de educación y evaluar a los docentes.

Aun así, Alexander reconoce la realidad: incluso si el Congreso aprueba el proyecto, Obama tendría que firmarlo para que se convierta en ley.

"Trabajaremos con el secretario Duncan y con el presidente, con la esperanza de que podamos convencerlos de que lo que queremos es también lo que ellos quieren", dijo Alexander en referencia al secretario de Educación, Arne Duncan.

Pero el historial del tema indica que no será nada fácil.

En el 2013, un proyecto para actualizar No Child Left Behind, apoyado por Kline, fue aprobado por la Cámara de Representantes sin un solo voto demócrata. La Comisión de Educación del Senado, encabezado por demócratas, aprobó otro proyecto ese mismo año sin un solo voto republicano. Esa iniciativa hubiera conferido a los estados más control, aunque le daría al gobierno federal más autoridad que el plan de Kline.

Alexander también formuló su propia propuesta el año pasado. Al igual que el proyecto de Kline, no contemplaba derogar el requisito de las pruebas anuales incluido en la ley original.

Ambos legisladores han dicho que están dispuestos a hacer ajustes a sus propuestas.

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Kimberly Hefling está en Twitter en http://twitter.com/khefling