Irak reestructura fuerzas ante amenaza islamista

El primer ministro Haider al-Abadi pasó a retiro a 24 funcionarios del Ministerio del Interior como parte de sus gestiones para reestructurar las fuerzas de seguridad, a fin de intensificar la lucha contra el grupo llamado Estado Islámico.

El anuncio de al-Abadi fue hecho el lunes, en momentos en que el grupo extremista suní atacaba un retén policial en la frontera entre Irak y Siria, matando a por lo menos 15 policías iraquíes.

En Siria, el Comando Central de Estados Unidos dijo que un bombardeo estadounidense hizo impacto en una instalación vinculada con el grupo denominado Khorasan, que según Washington constituye una célula dentro del Frente Nusra que trama ataques contra objetivos occidentales.

Los militares norteamericanos dijeron que ese bombardeo tuvo lugar cerca de Alepo, y que fue una de 27 misiones aéreas lanzadas desde el viernes contra células del Estado Islámico en Kobani y en Raqqa, en el norte de Siria.

El ataque aéreo contra el grupo Khorasan es la quinta vez que Estados Unidos lanza una misión contra el Nusra, la filial de al-Qaida en Siria, como parte de su misión general de luchar contra el Estado Islámico en Siria y en Irak.

La decisión de al-Abadi, de pasar a retiro a dos decenas de funcionarios del Ministerio del Interior, es parte de su campaña por "reestructurar las fuerzas de seguridad y mejorar su eficiencia en la lucha contra el terrorismo" dijo el primer ministro en sus cuentas de Twitter y Facebook.

Al-Abadi, que ocupa el cargo desde septiembre, ya ha pasado a retiro a varios jerarcas militares en un intento por modernizar la fuerza armada. El comunicado del lunes no incluía los nombres ni los rangos de los funcionarios afectados.

En junio cayó en manos de los islamistas la segunda ciudad más importante de Irak, Mosul, lo que marcó un hito en la guerra contra el estado Islámico. Los militares iraquíes, entrenados por los estadounidenses, habían sido hostigados durante meses por los milicianos y prácticamente colapsaron ante la ofensiva cuando éstos avanzaron contra la ciudad. Los comandantes se ausentaron, los pedidos de municiones cayeron en oídos sordos y muchos soldados se quitaron el uniforme y huyeron.

Desde entonces, los bombardeos de la coalición internacional han servido para apoyar a las fuerzas curdas e iraquíes que luchan contra los insurgentes suníes, aunque han escaseado los triunfos decisivos.

Muchos consideran que el débil rendimiento de las fuerzas iraquíes se debe al predecesor de al-Abadi, Nuri al-Maliki, a quien acusan de colocar en puestos importantes a personas inexpertas o incompetentes a cambio de apoyo político. Desde 2010 hasta su renuncia en agosto, al-Maliki ocupaba además las carteras de defensa y relaciones interiores, en parte porque la legislatura no se ponía de acuerdo en quién debía ejercerlas.

Una vez que al-Abadi fue juramentado y su gobierno aprobado, tomó seis semanas nombrar al ministro del interior y al ministro de defensa.

Horas antes, milicianos del grupo estado islámico atacaron el lunes un retén a lo largo de la volátil frontera de Irak y Siria, matando al menos a 15 policías fronterizos iraquíes, dijeron funcionarios.

El ataque ocurrió en el pueblo de al-Walid en el lado iraquí de la frontera, de acuerdo con un alto oficial militar. Al menos cinco agentes fueron heridos en el ataque. Un funcionario del gobierno en el concejo provincial de Anbar confirmó el reporte, pero no había más detalles disponibles de inmediato.

Desde su vasta ofensiva a mediados del año, el Estado islámico ha controlado la mayoría de los cruces fronterizos entre Irak y Siria. El grupo extremista suní ha tomado gran parte de las provincias iraquíes de Anbar y Nínive y controla ahora una tercera parte de Siria e Irak.

El ataque del lunes se produjo al tiempo que la Misión de Asistencia de la ONU para Irak dijo que 1.232 iraquíes murieron y 2.434 resultaron heridos en combates y ataques terroristas en noviembre. De los muertos, al menos 296 eran miembros de las fuerzas iraquíes y curdas, además de milicias que combaten junto a ellas.

Las cifras marcan una leve declinación respecto a las de octubre, cuando la ONU reportó al menos 1.273 iraquíes muertos.

También el mes pasado, al menos 402 personas murieron en el oeste de la provincia de Anbar, de acuerdo con el Departamento de Salud de la provincia, dijo la ONU. La mayoría de las víctimas murieron en Ramadi, la capital, escenario de batallas entre el Estado Islámico y fuerzas del gobierno. En la provincia de Bagdad, al menos 232 personas murieron en noviembre, dijo la ONU.

El lunes, ocho personas murieron en la ciudad chií de Balad, 80 kilómetros (50 millas) al norte de Bagdad, cuando proyectiles de morteros cayeron en un grupo de casas y un pequeño mercado. La policía dijo que entre los muertos había una mujer y un niño y que hubo al menos 20 heridos. Balad es escenario también de choques entre el estado Islámico y fuerzas iraquíes.

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La periodista de The Associated Press Vivian Salama contribuyó desde Bagdad