Los niños de 3er grado, ante desafíos de lectura

Los juegos, el helado y los ensayos de teatro que tuvo este verano Joshua Rowell, de 9 años, no fueron sólo por diversión.

Como miles de alumnos de tercer grado en Ohio, Joshua no había logrado el objetivo de lectura en un test estándar, y se exponía a quedarse en tercer grado a menos que mejorase su capacidad de lectura.

Con sus compañeros de la escuela de verano en la Escuela Primaria Clinton, Joshua participó en actividades teatrales o juegos con palabras, además de trabajar en la lectura en su casa leyendo 80 ó 60 minutos.

En todo el país, los niños de 8 y 9 años de tercer grado están cada vez más presionados.

Desde que la idea se introdujo en Florida en 2002, la repetición automática para alumnos de ese curso con problemas de lectura se ha extendido al menos a nueve estados, según la Fundación para la Excelencia en Educación, con sede en Tallahassee, Florida, y que monitorea el movimiento.

En otros 10 estados, las normas sobre repetir el tercer curso tienen salvedades como conceder a los padres la última palabra o que se preste apoyo de lectura antes de que repitan curso.

El concepto se basa en publicaciones educativas que describen el tercer grado como un punto de inflexión para los alumnos, en el que dejan de "aprender a leer" para "leer para aprender". En otras palabras, la lectura deja de ser un tema de estudio para convertirse en una herramienta.

La medida también es popular entre legisladores que creen que el sistema educativo actual de Estados Unidos permite la "promoción social", en el que los estudiantes pasan de curso por motivos sociales aunque no hayan alcanzado los objetivos educativos.

Las autoridades educativas de las regiones que han adoptado el sistema proclaman sus ventajas, aunque se enfrentan a críticas de que repetir es duro para los niños y las familias, y aumenta los gastos en educación.

La Fundación para la Excelencia Educativa señaló que cualquier estrés derivado de elevar los requisitos por pasar de curso será superado por beneficios a largo plazo. La inmensa mayoría de alumnos que dejan los estudios en el instituto, señaló el centro, no cumplió los requisitos de lectura en tercer grado.

Oklahoma ha suavizado sus normas en este campo, dando más capacidad de decisión a padres y profesores, mientras que Ohio da más oportunidades para que los niños alcancen los objetivos, incluyendo una prueba a mediados del curso siguiente.

La madre de Joshua Rowell, Char, dijo que el pequeño mejoró mucho en la escuela de verano y logró una buena nota en su examen de agosto. Ahora está en cuarto grado.