Brasil: Rousseff es blanco de ataques en debate

La mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, se convirtió en blanco de ataques en un debate presidencial el domingo rumbo a los comicios del 5 de octubre cuando sus contrincantes cuestionaron el descuido en el liderazgo de la paraestatal Petrobras que está envuelta en un escándalo de corrupción.

Rousseff, del Partido de los Trabajadores, llegó al punto de solicitar una respuesta fuera de protocolo a declaraciones de los otros candidatos que la criticaron por desconocer de una supuesta red de lavado de dinero y sobornos en la petrolera que salió a relucir en las últimas semanas. Medios locales citan testimonios del ex ejecutivo de Petrobras Paulo Roberto Costa, quien fue detenido en marzo por las denuncias de corrupción entre 2004 y 2012.

"La verdad. Una cosa tiene que quedar clara. Quien cesó a Paulo Roberto fui yo. Y la policía federal de mi gobierno investigó todos esas fechorías, crímenes e ilícitos", expresó la presidenta, quien busca la reelección.

Rousseff dirigió el consejo administrativo de la paraestatal entre 2003 y 2010 mientras era ministra de Minas y Energía y luego jefa de Gabinete de la Presidencia. La mandataria ha dicho que no tenía idea de que esos crímenes se cometieran dentro de la paraestatal, pero a la vez aclara que las denuncias aún carecen de fundamentos.

La principal adversaria de Rousseff rumbo a los comicios del 5 de octubre es la ecologista Marina Silva, del Partido Socialista Brasileño, quien también atacó a la presidenta en el debate del domingo por su política en torno al etanol que ha resultado en el cierre de 70 ingenios azucareros.

"La política de etanol de su gobierno es un fracaso, destruyendo 60.000 empleos, perjudicando al sector", dijo Silva.

Mientras tanto, Rousseff defendió sus logros en programas sociales y resaltó en específico el aumento en la cobertura de beneficios para los trabajadores jubilados.

Rousseff atacó a Silva durante el debate por cambiar de partidos, retractar propuestas en su programa de gobierno y votar en contra de un impuesto ya eliminado que recaudaba fondos para gastos de salud y combate a la pobreza, cuando fue senadora antes de convertirse en ministra del Medio Ambiente.

Rousseff, de 66 años, ha mejorado sus posibilidades de ganar la reelección en las últimas semanas y volvió a ser la favorita en intención de voto, a pesar de haber sido ya aventajada por Silva.

La ambientalista de 56 años entró a la contienda en agosto después de que el candidato del Socialista Brasileño Eduardo Campos muriera en un accidente aéreo el 13 de agosto. Al principio, su apoyo brotó en las encuestas, pero la candidata sufrió una caída debido a una fuerte campaña en su contra por la candidata Dilma Rousseff.

La elección aún es muy reñida. Según el sondeo de la casa Datafolha, Rousseff podría vencer a Silva si volviesen a enfrentarse en una segunda vuelta de votación el 26 de octubre.

La encuesta revela que el 47% de los votantes potenciales apoyaría a Rousseff en una segunda ronda y que el 43% votaría por Silva. Una encuesta anterior de Datafolha mostraba que el 44% la ciudadanía favorecía a Rousseff mientras que el 46% apoyaba a Silva.

La encuesta más reciente muestra también que para la primera ronda de elección, fijada para el 5 de octubre, Rousseff aventaja a Silva con un 40%, frente al 27% de su rival y un 18% del candidato en tercer lugar Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña. Rousseff debe obtener más del 50% de los votos para evitar una segunda vuelta.

Datafolha encuestó a 11.474 personas en todo Brasil el 25 y 26 septiembre. La encuesta tiene un margen de error de más/menos 2 puntos porcentuales.