Turquía exige más medidas contra el terrorismo

El presidente de Turquía acusó el miércoles a la comunidad internacional de hacer poco para frenar el flujo de combatientes extranjeros a Siria y fustigó al Consejo de Seguridad de la ONU por su inacción en algunos de los asuntos más apremiantes en el mundo.

En dos discursos separados en Nueva York ante la Asamblea General, Recep Tayyip Erdogan dijo que Turquía ha jugado un papel clave en el combate al terrorismo pero no ha recibido ayuda del resto del mundo.

"No podemos frenar este flujo de combatientes terroristas extranjeros a menos que nuestros amigos y aliados, que esperan nuestra cooperación, muestren un poco de cooperación también", indicó Erdogan.

"Esta no es una lucha que debe ser librada solamente por Turquía", añadió.

Pero Turquía, un promotor clave de los rebeldes que pretenden derrocar al presidente sirio Bashar Assad, está bajo el microscopio por permitir a miles de combatientes cruzar a Siria a través de sus fronteras.

El embajador sirio en la ONU, Bashar Jaafari, reiteró la crítica el miércoles por la noche, subrayando que Turquía era la "entrada principal para los terroristas que cruzan a Siria e Irak". Jaafari dijo que Turquía, Catar y Arabia Saudí han convertido sus aeropuertos en "salas de recepción" para los extremistas antes de enviarlos ilegalmente a Siria.

Erdogan habló en una reunión del Consejo de Seguridad en la que los miembros aprobaron por unanimidad una resolución que exige que los países eviten el reclutamiento y traslado de combatientes extranjeros que se preparan para unirse a grupos terroristas.

Fue una reunión inusual del Consejo, presidida por el presidente Barack Obama y a la que acudieron líderes de los 15 países miembros.

Funcionarios de inteligencia de Estados Unidos calculan que unos 12.000 extranjeros han viajado a Siria e Irak para unirse al grupo Estado Islámico, que tiene unos 31.000 combatientes.

Erdogan dijo que la amenaza de combatientes terroristas extranjeros comienza "en el momento que estos individuos salen de sus países de origen" y que las naciones implicadas no han cooperado de forma oportuna.

Incluso así, dijo, la información reciente compartida por los países en cuestión ayudó a Turquía en su esfuerzo por frenar el flujo. Aproximadamente 3.600 personas han sido agregadas a la "lista de no acceso" y cerca de 1.000 extranjeros han sido deportados por el gobierno turco, según Erdogan.