Ban Ki-moon pide esperanzas para un mundo caótico

El secretario general de la ONU exhortó el miércoles a los líderes mundiales a unirse a una campaña internacional para aliviar el dolor de una cantidad sin precedente de refugiados, desplazados y víctimas de la violencia en un mundo abrumado por las guerras y la propagación del ébola.

Ban Ki-moon dijo que los líderes deben encontrar y alimentar "semillas de esperanza" en medio del caos y la desesperanza en un mundo que parece venirse abajo, donde muchos piden protección de la avaricia y la desigualdad.

"Desde la Segunda Guerra Mundial no ha habido tantos refugiados, desplazados, gente que pide asilo. Nunca antes se ha pedido a las Naciones Unidas que llegue a tantas personas con alimentos y otros suministros de emergencia", dijo Ban en su alocución a los líderes mundiales durante la inauguración de la reunión ministerial anual de la Asamblea General de la ONU.

Varios líderes, entre ellos el rey jordano Abdulá y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan abordaron los retos --financieros y sociales-- de albergar a cientos de miles de refugiados sirios.

Abdulá, cuyo país ha acogido a casi 1,4 millones de sirios, dijo que la crisis de los refugiados "exige una solución global".

"Hasta la fecha, la respuesta no se ha mantenido al ritmo de las necesidades reales", dijo.

La atención del mundo en la asamblea se centra en el surgimiento de extremistas radicales islámicos, quienes el miércoles decapitaron a un senderista francés en Argelia. El presidente francés Francois Hollande denunció a los extremistas vinculados con el grupo Estado Islámico, quienes mataron a Hervé Gourdel, y advirtió que son una amenaza global que hay que detener.

El presidente estadounidense Barack Obama exhortó a los líderes mundiales a unirse a una coalición mundial para destruir al grupo Estado Islámico, que dijo "ha aterrorizado a todos con quienes se cruzan en Irak y Siria". También los exhortó a abordar el no haber enfrentado con suficiente fuerza "la intolerancia, el sectarismo y la desesperanza que alimentan al extremismo violento en demasiadas partes del mundo".

Por su parte, Ban criticó las "nuevas profundidades a que ha llegado el barbarismo" y pidió acciones decisivas para detener las "atrocidades". Pero agregó que "no podemos dejar que el humo de los incendios de hoy nos cieguen ante los retos y oportunidades a largo plazo" y abordar "el peligro que significan los fanáticos religiosos".

Un orador tras otro abordó numerosos temas, desde la inmigración ilegal hasta la promoción de la igualdad para la mujer y la reforma del poderoso Consejo de Seguridad de la ONU para que refleje el siglo XXI, no el mundo de la posguerra.

Un discurso positivo fue el del presidente de Mauritania, Mohamed Ould Abdel Aziz, quien preside la Unión Africana, de 54 naciones, quien aplaudió el crecimiento económico del continente, que ahora se acerca a un promedio de casi 6%, y su promoción de la agricultura, que emplea a casi 60% de la fuerza laboral y representa una tercera parte del PIB del país.

"África trabaja incansablemente para cambiar de un espacio de consumo a una zona de producción para garantizar oportunidades de empleo a millones de sus ciudadanos", dijo.

Abdel Aziz pidió "medidas fuertes para encontrar eficiencia y soluciones rápidas" al fenómeno de la inmigración ilegal, así como abordar el desempleo que lleva a la juventud africana a buscar oportunidades en otras tierras.

"No podemos limitarnos a contar los cuerpos que llegan a las playas o rescatar a miles de inmigrantes en embarcaciones abarrotadas y poco seguras en medio del mar", dijo.