Somalia: Pagan rescate millonario por reportero

Negociadores pagaron un rescate de 1,6 millones de dólares por la libertad de un periodista germano-estadounidense que permaneció más de dos años secuestrado en Somalia, dijo el miércoles un comandante de los piratas que le capturaron.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Exteriores de Alemania informó que Michael Scott Moore estaba "bien" y recibiendo atención médica.

Moore, de 45 años, fue trasportado a la capital de Kenia luego de quedar en libertad en Somalia el martes. Un grupo especial de crisis del ministerio y de la policía federal alemana trabajaron "muy cercanamente" con las autoridades estadounidenses para conseguir la libertad de Moore luego que éste fue secuestrado el 21 de enero del 2012 cuando trabajaba en un libro sobre piratería, le dijo a The Associated Press en Berlín la portavoz del ministerio de relaciones exteriores Sawsan Chebli.

"Dadas las circunstancias, él está bien", dijo Chebli.

La portavoz no comentó sobre qué llevó a su libertad ni sobre reportes de que se había pagado un rescate, limitándose a decir que el gobierno alemán "no puede ser chantajeado".

Pero Bile Hussein, un comandante de piratas somalíes en el pueblo costero de Hobyo, le dijo a la AP que piratas negociaron con somalíes intermediarios que actuaban a nombre de Alemania. Dijo que los piratas estaban cansados de retener a Moore y estaban cada vez más preocupados de que Estados Unidos fuera a usar la fuerza para tratar de liberarlo.

Apenas cuatro días después de que Moore fue secuestrado en el pueblo norteño somalí de Galkayo cuando conducía su auto desde el aeropuerto, un grupo de militares estadounidenses rescató a un estadounidense y un danés en una operación nocturna en la que mató a sus nueve custodios. Los dos habían sido secuestrados también en Galkayo, el 25 de octubre del 2011.

Moore trabajaba para Der Spiegel. Tiene ciudadanía alemana y estadounidense.

Chebli dijo que Moore estaba el miércoles en la embajada alemana en Nairobi, Kenia. Funcionarios alemanes allí negaron esa versión.

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Rising reportó desde Berlín. El periodista de la AP Ben Curtis contribuyó desde Nairobi.