EEUU y UE prometen acabar con deforestación

Más de 30 países fijaron el martes por primera vez un plazo para poner fin a la deforestación para el 2030, pero las perspectivas de que se pueda lograr ese objetivo no lucen demasiado alentadoras en vista de la decisión de Brasil, llamado a desempeñar un papel clave, de no plegarse a la iniciativa.

Estados Unidos, Canadá y toda la Unión Europea firmaron una declaración que plantea reducir la deforestación a la mitad para el 2020 y eliminarla totalmente para el 2030.

"Esta es la foto de familia que venimos buscando desde hace décadas", afirmó Charles McNeill, asesor de política medioambiental del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas, en una entrevista con la Associated Press. "Los bosques son un tema en el que todos se ponen de acuerdo".

Igual que en cualquier familia, sin embargo, hubo signos de que las cosas no funcionan incluso antes de que el acuerdo fuese anunciado formalmente el martes. Brasil dijo que no apoyará el compromiso porque no había sido incluida en su preparación.

La posición de Brasil subraya las divisiones que hay entre los países a medida que se preparan para reanudar negociaciones formales este año en Perú, con las esperanza de cumplir la meta de firmar para el 2015 un nuevo tratado internacional.

"Por desgracia, no fuimos consultados. Pero creo que es imposible pensar que puedes tener una iniciativa forestal global sin Brasil a bordo. No tiene sentido", dijo la ministra brasileña de Medio Ambiente Izabella Teixeira en una entrevista con la AP el lunes.

McNeill, el experto del PNUD, sin embargo, sostuvo que "se trató de contactar a la gente del gobierno brasileño, pero no hubo una respuesta".

"No hubo un deseo de excluir a Brasil", aseguró. "Son el país más importante en esta área. Un esfuerzo que incluye a Brasil tiene mucha más fuerza e impacto que uno que no la incluye".

Sería prácticamente imposible suspender la deforestación en su totalidad sin el apoyo de Brasil.

"Un acuerdo de deforestación sin Brasil es como un plan para reducir las emisiones de dióxido de carbono sin Estados Unidos", afirmó Paul Wapner, profesor de políticas ambientalistas internacionales de la Universidad Americana.

Teixeira dijo que su gobierno temía que el texto pudiera contravenir las leyes brasileñas, que permiten una tala controlada de la Amazonia y otros bosques.

"Es diferente tener deforestación legal que deforestación ilegal", señaló. "Nuestra política nacional es que queremos detener la deforestación ilegal".

Tres estados brasileños --Acre, Amapa y Amazonas-- no obstante, figuran entre los signatarios del compromiso.

McNeill dijo que se seguirá tratando de conseguir apoyo a la iniciativa y expresó "esperanza de que Brasil pueda sumarse".

La ministra insistió en que Brasil está decidido a proteger la selva amazónica, considerada como una de las defensas naturales más importantes del mundo ante el cambio climático debido a su capacidad para absorber enormes cantidades de dióxido de carbono.

Su país, afirmó ha establecido un objetivo para reducir el ritmo de la deforestación a 3.900 kilómetros cuadrados (1.505 millas cuadradas) anuales para 2020. Eso supondría un descenso respecto a los 5.843 kilómetros cuadrados (2.256 millas cuadradas) registrados entre agosto de 2012 y julio de 2013, cuando Brasil realizó su estudio anual midiendo la destrucción de bosque a través de imágenes satelitales.

La tasa de deforestación brasileña ha caído un 79% desde 2004, según cifras del gobierno. Pero el año pasado, el gobierno informó de que la destrucción anual de la selva amazónica había subido un 28% tras cuatro años de declive.

Aun así, la cantidad de selva destruida suponía la segunda menor cantidad de bosque perdido desde que Brasil empezó a registrar la deforestación en 1988. Pero grupos ecologistas atribuyeron el aumento a cambios recientes que suavizan una ley brasileña diseñada para proteger la jungla. También acusan al gobierno de que su énfasis en proyectos de infraestructuras como presas, carreteras y ferrocarriles está fomentando la deforestación.

Teixeira negó que el aumento estuviera relacionado con la ley Código de Bosques aprobada hace dos años tras más de una década de esfuerzos del poderoso sector agrícola brasileño. Los cambios suavizan sobre todo las restricciones para los propietarios de pequeñas propiedades, permitiéndoles despejar tierra cercana a ríos y otras medidas.

La presidenta brasileña Dilma Rouseff dijo en la cumbre de la ONU sobre el Clima que "cualquier acuerdo nuevo sobre el clima debe ser universal, ambicioso y de cumplimiento obligatorio".

Pero agregó que su país "no se olvidará de la necesidad de reducir las desigualdades y elevar el nivel de vida de nuestro pueblo".