Pateadores, héroes discretos del domingo en la NFL

El entrenador que ganó el partido que más expectación ha despertado en lo que va de la campaña consideró que la estrella principal no fue un superastro como Peyton Manning, Marshawn Lynch o Richard Sherman.

A juicio de Pete Carroll, entrenador de Seattle, el jugador más valioso fue nada menos que el pateador de despeje Jon Ryan.

Los héroes discretos, casi anónimos, que forman parte de los equipos especiales ocuparon un papel protagónico el domingo en varios partidos de la NFL, con goles de campo cruciales, despejes que derivaron en buenas posiciones en el campo o electrizantes devoluciones.

En la reedición del Super Bowl entre los Broncos y los Seahawks, Ryan promedió 50,2 yardas por patada. Cinco de sus despejes colocaron el balón dentro de la yarda 20 de Denver.

Después de que Seattle incurrió en un safety al permitir que Lynch fuera detenido en su propia zona de anotación, un despeje de Ryan, desde su yarda 20, fue capturado por Emmanuel Sanders, de Denver, en la uno.

Sí, el balón viajó 79 yardas.

"Yo pensaría que él tuvo probablemente el mejor día de su carrera", dijo Carroll acerca de Ryan, luego del triunfo por 26-20 en tiempo de prórroga. "Sus despejes explosivos, la gran cobertura que vino con eso, la patada maravillosa tras el safety. Eso cambió todas las oportunidades que tuvimos".

Pero algunas veces, esos despejes tremendamente largos no llegan a buen destino. Tress Way, de Washington, realizó su primer despeje de salida en Filadelfia y depositó el ovoide justo frente a la zona de touchdown.

Desde ahí, Chris Polk comenzó a correr. Way alcanzó a hacer un leve contacto con Polk, quien se escapó para un touchdown de 102 yardas, el primero de un jugador de los Eagles en el Lincoln Financial Field y el único que ha logrado un integrante de este equipo desde 2008.

Esa devolución puso el encuentro en 7-7. Al final los Eagles se impusieron por 37-34.

"Comenzamos el partido rápido, y enviamos un mensaje enfático", dijo el receptor de los Eagles, Jordan Matthews, quien logró dos atrapadas de anotación. "Chris Polk salió y nos dio puntos".

En general, los entrenadores tienen poca paciencia con los pateadores, a menos que muestren regularmente el desempeño exhibido por Ryan en sus nueve temporadas como profesional. Detroit dio de baja el lunes al novato Nate Freese, quien falló un gol de campo de 41 yardas un día antes.

Durante la joven temporada, Freese había convertido sólo tres de siete goles de campo, luego de ser seleccionado en la séptima ronda del "draft".

El daño que provoca una falla en un gol de campo no suele ser tan evidente como el ocasionado por un despeje demasiado corto. Pero en estos días, en que el ovoide se coloca en la yarda 35 y cuando las condiciones meteorológicas no son adversas, los entrenadores esperan que el "kickoff" llegue a la zona de anotación.

Cuando ello no ocurre, el peligro se cierne sobre el equipo que tiene que defender, como lo descubrieron los Redskins.

Dos goles de campo fueron bloqueados el domingo. Arizona tapó uno de 45 yardas de Phil Dawson, quien milita en San Francisco y se ha considerado uno de los mejores de la liga durante más de una década. Asa Jackson, de Baltimore, desvió un intento de 36 yardas por parte de Billy Cundiff, de Cleveland.

"Creo que le pegué bien al balón", dijo Cundiff, cuya falla fue crítica en la derrota por 23-21. "Luego oí un segundo impacto. Como pateador, nunca quieres escuchar eso".

Los pateadores son tan buenos en estos días que las malas actuaciones resultan inusitadas. Si se repiten, como en el caso de Freese en Detroit, llevan pronto al desempleo, porque hay muchos jugadores eficientes en estas posiciones, listos para ocupar un lugar en la NFL.

El mejor consejo es emular a Ryan o a Shaun Suisham, de Pittsburgh, quien ha convertido 23 goles de campo en forma consecutiva, un récord del equipo.

El que no falla no se preocupa por perder su empleo.