Nieto de Cousteau con estudiantes latinoamericanos

El ruidoso bote que recorre las aguas poco profundas se ha detenido y Philippe Cousteau se apresta a dar una clase magistral sobre los problemas del agua en los pantanales de Florida. Su alumna es una estudiante de 15 años proveniente de Ecuador, que lo escucha atónita mientras otros 14 jóvenes latinoamericanos esperan en la costa su turno para subir a la embarcación y participar en la expedición.

"Ecuador tiene muchos problemas (ambientales), muchos de ellos similares a los que tenemos aquí", le dice Cousteau a Daniella Vargas, ambos con su mirada fija en la vegetación subacuática del pantanal. De inmediato le explica que debido a los fertilizantes provenientes de las plantaciones de caña de azúcar las algas están muriendo y el agua se está contaminando. Para evitar que el deterioro del ecosistema avance, un grupo de científicos está plantando juncos gigantes en el agua, que absorben los químicos, permitiéndole a las algas subsistir y limpiar el agua. Y Cousteau le enseña a Vargas cómo plantar esas totoras.

La muchacha forma parte del primer grupo de estudiantes latinoamericanos que participa en una expedición del grupo de Cousteau desde su creación, en el año 2000.

Los 15 jóvenes -cinco de Ecuador, cinco de Perú y cinco de Colombia- participan de un programa de intercambio estudiantil de tres semanas que busca crear líderes que promuevan el cuidado del medio ambiente.

En el programa, administrado por la organización World Learning en cooperación con el Departamento de Estado y EarthEcho, de Cousteau, hay también tres profesores, uno por cada país.

"Todos estos problemas son globales", expresó Cousteau, nieto del legendario explorador francés Jacques Cousteau.

"Estos son los líderes del futuro... queremos que sean los que tomen las buenas decisiones y no cometan los mismos errores que han cometido personas de Estados Unidos", dijo el joven de 33 años en una reciente entrevista con The Associated Press durante la expedición por el pantanal ubicado en un área de acceso restringido de West Palm Beach, unos 160 kilómetros al noroeste de Miami.

Los estudiantes fueron seleccionados a través de un estricto proceso de competencia y entrevistas realizados por las embajadas estadounidenses en Quito, Lima y Bogotá y tras su experiencia deberán presentar en sus países un proyecto en el que implementarán localmente los conocimientos que adquieran aquí.

Como parte de su experiencia en Estados Unidos los jóvenes estuvieron también en Washington; Charlotte, Carolina del Norte; y Kansas City, en el estado de Montana.

En el sur de Florida los estudiantes tuvieron dos días de interacción con Cousteau y los expertos de su grupo, entre ellos Joshua Carrera, un neoyorquino de 24 años de origen ecuatoriano que estudió la biodiversidad de las nubes en la selva de Ecuador y realizó también un estudio sobre cómo equilibrar las necesidades de la selva amazónica en Brasil con las de los granjeros que dependen de ella.

Entre las actividades que realizaron se destacan conexiones en directo a través de Google con estudiantes de otras ciudades de diferentes países del mundo para escuchar a expertos hablar sobre la importancia del agua pura, una expedición de observación por los pantanales y otra para plantar los juncos gigantes, y visitas a escuelas locales.

"Estamos aprendiendo mucho sobre medio ambiente que va a ser importante en nuestras vidas, para que no sólo se quede en nosotros sino se expanda también a nuestros compañeros en Colombia", expresó a AP Juan David Marin, un colombiano de 16 años que dijo aplicará lo aprendido en un proyecto de reciclaje en su comunidad de la ciudad de Pereira. "Es una gran oportunidad que se nos dio a pocos en nuestros países y hay que sacar un buen provecho de esto", agregó.

La profesora de biología Regina Nuñez, quien acompañó a los estudiantes de Perú, destacó que el programa con Cousteau les permite a los chicos conectarse con el ecosistema.

"Están viendo, tocando, están sudando y no es lo mismo que estar sentados en la escuela", expresó. "Además es importante porque aprendes a querer lo que conoces".

Minutos antes de partir a la expedición, Cousteau se paró frente a un pizarrón en el campamento donde permanecían los estudiantes y con un marcador dibujó el mapa de Florida para ubicar en él los humedales del Parque Nacional Everglades, 1,5 millón de acres (unos 6.070 kilómetros cuadrados) de hábitats tropicales y subtropicales con uno de los ecosistemas más diversos del mundo.

Los jóvenes lo escucharon atentamente, en silencio, mientras explicaba que debido a los fertilizantes los pantanales de los Everglades "están muy enfermos".

Tras la desalentadora noticia, les adelantó que iban a visitar uno de los proyectos de ingeniería científica más importantes del mundo, cuyo propósito es limpiar el agua a través de la creación de una muralla de plantas.

"Les quiero mostrar que podemos trabajar con la naturaleza, que podemos tener crecimiento económico y trabajos e industrias, pero tenemos que hacerlo con un mejor equilibrio... queríamos darles una oportunidad para que vieran esto, que estuvieran experimentando con científicos verdaderos, porque estos problemas de los humedales, la calidad del agua, arrecifes de corales costeros, están en todo el mundo", aseguró Cousteau.