Nueva Zelanda quiere un referendo sobre su bandera

Recién salido de una gran victoria electoral, el primer ministro neozelandés, John Key, quiere celebrar una votación nacional el año que viene sobre un cambio en la bandera del país.

Key quiere iniciar pronto el proceso de celebrar un referéndum, según dijo el lunes a la cadena de televisión TV3.

"Me gustaría resolver ese asunto en 2015", comentó. "Los neozelandeses tendrán que decidir si sí o no".

Algunos neozelandeses consideran la bandera como una reliquia no deseada de un pasado colonial, mientras que otros sienten un gran afecto por ella.

En la insignia se ve la constelación de la Cruz del Sur, con la Union Jack británica en la esquina superior izquierda. Los críticos consideran que es demasiado parecida a la bandera australiana, y no refleja la independencia de Nueva Zelanda respecto a Reino Unido.

Cuando Key planteó por primera vez en marzo la idea de votar sobre un cambio de bandera, dijo inclinarse por cambiar el diseño a una hoja de helecho plateada sobre un fondo negro, una imagen popular entre los equipos deportivos neozelandeses como la selección nacional de rugby, conocida como los All Blacks.

Algunos opinan que ese diseño asimilaría demasiado el país con sus héroes deportivos, o se parece excesivamente a una insignia pirata. Además, esa bandera no haría referencia a los indígenas maoríes del país, que algunos creen deberían aparecer representados en cualquier nuevo diseño.

Entre los partidarios de mantener la bandera actual se encuentra la Returned and Services Association, que representa a antiguo personal militar.

El Partido Nacional de Key, de centroderecha, obtuvo el 48 por ciento de los votos en las elecciones del sábado, logrando así una tercera legislatura en el cargo y una clara mayoría en el Parlamento.

El primer ministro dijo a TV3 que otras prioridades de su próxima legislatura son mantener el crecimiento económico, introducir cambios en el sistema educativo y hacer que personas que ahora dependen de beneficios sociales empiecen a trabajar.

Los comicios fueron desastrosos para el Partido Laborista, que obtuvo apenas el 25 por ciento de los votos, su peor resultado en más de 90 años.