Tras libertad de rehenes turcos, persisten dudas

Las autoridades turcas dicen que lograron poner en libertad a 49 rehenes que estuvieron en manos de uno de los grupos extremistas islámicos más despiadados del mundo sin necesidad de disparar un tiro, de pagar un rescate o de ofrecer un intercambio de algún tipo.

Sin embargo, luego de que hombres, mujeres y niños capturados por el grupo Estado Islámico hace más de tres meses se reunieron con sus familias el sábado en la pista del aeropuerto de la capital turca, los expertos tienen dudas acerca de la versión del gobierno.

La explicación oficial "suena demasiado buena para ser verdad", dijo Sinan Ulgen, un ex diplomático turco que preside el Centro para Estudios de Economía y Política Exterior, con sede en Estambul. "Hay algunas preguntas muy legítimas y sin respuesta acerca de cómo sucedió todo esto".

Los rehenes --entre ellos dos niños pequeños-- fueron secuestrados del consulado turco en la ciudad de Mosul, en el norte de Irak, después de que Estado Islámico invadió la ciudad el 11 de junio. ¿Cómo viajaron desde Mosul a Turquía y por qué el Estado Islámico los habría puesto en libertad sin nada a cambio?

"Creo que es justo decir que no nos han contado la historia completa", dijo Aaron Stein, miembro asociado del Royal United Services Institute, con sede en Londres, y que ha estudiado la política de seguridad de Turquía.

Los líderes turcos sólo dieron esbozos del rescate el sábado. El primer ministro, Ahmet Davutoglu, dijo que la liberación de los rehenes fue resultado del trabajo de la agencia de inteligencia del país en lugar de una operación policial de las fuerzas especiales.

"Después de esfuerzos intensos que duraron días y semanas, en las primeras horas (del sábado) nuestros ciudadanos nos fueron entregados y los trajimos de vuelta", dijo Davutoglu.

Davutoglu fue la estrella de la ceremonia de bienvenida a casa de los rehenes liberados el sábado. Los liberados viajaron a Ankara, donde el primer ministro pronunció un discurso apasionado a la multitud. Las familias corrieron a la aeronave para recibir a sus seres queridos. Los ex rehenes vestían ropa limpia y mostraban pocas señales de haber sido mantenidos cautivos por extremistas fanáticos durante más de tres meses.

Un ex rehén, Alptekin Esirgun, dijo a la agencia noticiosa estatal Anadolou que los milicianos le pusieron una pistola en la cabeza al cónsul general Ozturk Yilmaz y trataron de obligarlo a hacer una declaración.

Yilmaz dijo el sábado a la televisora NTV que los rehenes fueron obligados a ver videos de las decapitaciones de otros rehenes. Dos periodistas estadounidenses y un trabajador humanitario británico fueron decapitados recientemente por el grupo Estado Islámico.

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Satter reportó desde Estambul. Los periodistas de The Associated Press Qassim Abdul-Zahra en Bagdad y Matt Lee en Washington colaboraron para este despacho