EEUU busca a cazador de tesoros fugitivo

La última vez que alguien vio con vida a Tommy Thompson estaba caminando junto a la piscina de una mansión de la Florida con sólo sus lentes, zapatos de piel, calcetines y calzoncillos, el cabello castaño desordenado al aire.

Era una imagen muy distinta del héroe que casi dos décadas antes atracó un barco en Norfolk, Virginia, cargado con lo que se ha descrito como el segundo mayor tesoro perdido en la historia de Estados Unidos: miles de libras de oro que estuvieron en el fondo del mar 131 años después que la nave que las transportaba se hundió durante un huracán.

Ese día de 1989 Thompson no pudo contener la sonrisa mientras cientos de personas aplaudían su logro, pero la alegría duró poco.

Durante los últimos dos años, el Servicio Federal de Alguaciles de Estados Unidos ha buscado a Thompson como fugitivo, buscado por no asistir a una audiencia en un tribunal para explicar a los inversionistas qué sucedió son su dinero. La fama y la caída en desgracia de este intrépido explorador es cosa de cuentos, que recibe nueva atención en medio de una expedición lanzada este año para ubicar el barco hundido.

"Creo que él lo calculó, o como quiera describirse lo que sucedió, un plan de escape", dijo el alguacil federal Brad Fleming. "Creo que fue así desde el principio".

Alrededor de 1983 Thompson se obsesionó con encontrar el SS Central America. Cuando el barco se hundió frente las costas de Carolina del Sur en 1857, 425 personas se ahogaron y se perdieron millones de dólares en oro.

Thompson, ingeniero marino del Instituto Battelle Memorial en Columbus, convenció a 161 personas a que invirtieran en su proyecto y logró recaudar 12,7 millones de dólares. El 1 de octubre de 1988 finalmente encontró el tesoro, que más tarde describió como "de un esplendor del otro mundo".

Sin embargo, la alegría perdió fuerza pronto. Un total de 39 compañías de seguros demandaron a Thompson, alegando que habían asegurado el oro en 1857 y que les pertenecía. En 1996 la compañía de Thompson recibió 92% del tesoro y el resto se dividió entre algunas de las aseguradoras. Cuatro años después, la compañía de Thompson ganó 50 millones de dólares con la venta de 532 lingotes de oro y miles de monedas del precioso metal a un grupo de mercadotecnia.

Sin embargo, incluso así sus problemas con la ley no habían acabado.

Para 2005 los inversionistas no habían recibido su pago y dos demandaron. Uno fue el presidente, ahora fallecido, de una firma de inversiones que entregó 250.000 dólares y la empresa Dispatch Printing Company, casa editora del diario The Columbus Dispatch, que invirtió aproximadamente 1 millón. El año siguiente, nueve miembros de la tripulación de Thompson también demandaron, alegando que les habían prometido parte de las ganancias.

Thompson se mudó entonces a una mansión en Vero Beach, Florida. Después de eso, su comportamiento se hizo muy extraño.

Thompson se negó a usar su nombre verdadero en las facturas de servicios públicos y le dijo al corredor inmobiliario Vance Brinkerhoff que lo habían amenazado de muerte, para entonces preguntarle: "¿Te gustaría vivir así?" Brinkerhoff narró la conversación en una declaración ante un tribunal.

En otro testimonio, el empleado de mantenimiento James Kennedy recordó que una vez fue a la casa y vio a Thompson junto a la piscina vestido sólo con medias, zapatos y ropa interior sucia. "Tenía el pelo echo un desastre", dijo Kennedy. "Después de eso, yo y (un amigo) nos referíamos a él como el profesor loco".

No está claro exactamente cuándo desapareció Thompson. El 13 de agosto de 2012, no se presentó a una audiencia judicial, un juez federal lo declaró en desacato y emitió una orden de arresto. Poco después, Kennedy entró a la mansión floridana y encontró varios teléfonos celulares prepagados desechables y etiquetas bancarias para billetes de 10.000 dólares, junto con el libro "How to Live Your Life Invisible" (Cómo vivir de manera invisible)

El Servicio Federa de Alguaciles ha colocado la foto de Thompson en vallas publicitarias y ha investigado cientos de pistas, desde la de un hombre que pensó que pudo haber usado el mismo ascensor con Thompson, hasta un informe de que el nombre "Tommy" estaba en un portal de internet de un amigo fallecido del cazador de tesoros, pero nada fructificó. Incluso hay un cartel de "Se busca" colgado en la barcaza que hace el viaje al barco hundido en una nueva expedición para recuperar más riquezas del "Barco de Oro".

Desde abril, Odyssey Marine Exploration, con sede en Florida, ha recuperado millones de dólares en lingotes de oro, plata y monedas. Esa labor continuará indefinidamente, dijo un portavoz de Odyssey y se espera que los inversionistas originales en el proyecto de Thompson reciban parte de las ganancias de lo recuperado.

Un abogado de los inversionistas que demandaron no respondió a solicitudes de comentario, ni tampoco varios de los inversionistas mismos.

En lo referente al paradero de Thompson, que ahora tiene 62 años, abundan las teorías. El abogado de los tripulantes, Mike Szolosi, afirma que ha visto registros que indican que Thompson se llevó 500 monedas de oro por un valor de 2 millones de dólares y potencialmente millones de dólares de su propia empresa, además de su sueldo.

"Se presume todo eso está en algún lugar con Tommy", dijo.

El abogado Rick Roble, quien defendió a la compañía de Thompson hasta que se retiró del caso el mes pasado, dijo que no hay pruebas de que Thompson haya robado algo.

El escritor Gary Kinder, quien narró la búsqueda del tesoro en el libro "Ship of Gold in the Deep Blue Sea", dijo que el tiempo que pasó con Thompson no le dio ninguna pista de dónde podría estar. "No sé qué hace falta hacer para ocultarse así. ¿Arreglarse la dentadura? ¿Comprar una peluca rubia?"

El agente Fleming opina que es probable que Thompson esté en Estados Unidos, aunque "no cabe duda que nunca descartaríamos la posibilidad de que esté en otro país o en el mar".

Si lo capturan, a Thompson se le pediría que explique el destino de las monedas perdidas y dónde están las ganancias de la venta del tesoro. Pudiera enfrentar una pena de cárcel y fuertes multas si se niega.

Gil Kirk, ex director de una de las compañías de Thompson, dijo que invirtió 1,8 millones de dólares en el proyecto. Y aunque no ha recibido ganancia alguna, Kirk todavía apoya a Thompson e insiste en que no le ha robado a nadie.

En opinión de Kirk, Thompson sigue siendo un héroe, "como los hermanos Wright". La tragedia, dice, es que el sueño de Thompson se convirtió en su pesadilla.

"Tommy solía decir, ¿cuál es la frase?", dijo Kirk. "La plaga del oro".

__

Amanda Lee Myers está en Twitter en https://twitter.com/AmandaLeeAP