Tarea difícil crear coalición contra extremistas

La formación de una coalición para combatir a los extremistas del grupo Estado Islámico está resultando ser algo complicado.

Francia se ha incorporado, pero le gustaría que inviten a Irán, contra los deseos de Estados Unidos. Washington a su vez está presionando a Turquía, que se ha resistido públicamente a apoyar la estrategia global contra los extremistas, que tienen en sus manos a 49 rehenes turcos.

Muchos líderes mundiales desean actuar con rapidez, antes que el grupo Estado Islámico gane más territorio, pero es crucial llegar a un acuerdo sobre las metas de la coalición, particularmente después de acres divisiones diplomáticas creadas por la invasión norteamericana a Irak hace una década.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, dijo que unos 40 países han ofrecido diferentes niveles de apoyo, desde asistencia humanitaria hasta combatir el financiamiento internacional que llega a los insurgentes, además de la entrega de información de inteligencia y equipos a los rebeldes en Siria y a las fuerzas de seguridad en Irak.

Pero después de más de una semana de reuniones con altos funcionarios de la OTAN y de países del Medio Oriente, el viernes Kerry se negó a decir con precisión cómo la campaña global que Estados Unidos está creando logrará destruir al Estado Islámico.

Estados Unidos necesita el apoyo serio de potencias regionales si espera debilitar a los terroristas a largo plazo.

Kerry ha persuadido a aliados árabes clave a unirse a una coalición de naciones del Medio Oriente que se comprometió a tratar de controlar los recursos que llegan a los extremistas, repudiar su ideología, ofrecer asistencia humanitaria a sus víctimas y potencialmente contribuir a una campaña militar.

Pero Kerry no ha tenido el mismo efecto para convencer a Turquía.

En una visita a Ankara el viernes, Kerry presionó al canciller tuco Mevlut Cavusoglu a que cerrara la frontera a los combatientes y el dinero que fluye al Estado Islámico.

Turquía está en la primera trinchera de la batalla del Estado Islámico en Irak y es un refugio para los que huyen de la guerra civil en Siria. El país ya ha ayudado a los refugiados y ha tomado medidas contra el tráfico transfronterizo sospechoso desde ambos países.

Pero Turquía está en una posición difícil y Estados Unidos tiene cuidado en no presionar demasiado a su aliado de la OTAN en momentos que las autoridades turcas tratan de conseguir la liberación de los rehenes, entre quienes hay diplomáticos. Los turcos fueron secuestrados en el consulado de su país en Mosul, Irak, cuando el Estado Islámico tomó el control de la ciudad en junio.

Al comienzo de la reunión el viernes con Kerry, Cavusoglu citó "retos y amenazas" en Irak y Siria.

Por su parte, Francia, que se opuso a la guerra de Estados Unidos en Irak, está lista para jugar un papel sustancial, incluidos ataques aéreos.

El presidente de Francia, Francois Hollande, realizó una valiente visita a Bagdad el viernes para apoyar al nuevo primer ministro Haider al-Abadi en momentos que el gobierno iraquí trata de unir al país en medio del caos creado por el Estado Islámico.

Francia también ha entregado armas a las autoridades curdas en Irak y celebrará el lunes una conferencia internacional para ayudar a Irak. París considera sus medidas el primer paso en una iniciativa a largo plazo contra los terroristas que han capturado territorios a ambos lados de la frontera entre Irak y Siria con la meta de establecer un califato.

Pero Francia no quiere ser un peón en un juego organizado por Estados Unidos y está en desacuerdo con Washington en dos puntos clave: Irán y Siria.

Los franceses no se han comprometido a acciones militares en Siria, al menos por ahora, temiendo que los ataques contra los extremistas en ese país puedan fortalecer al presidente Bashar Assad y crear problemas jurídicos internacionales.

Francia también mantiene una postura cada vez más pragmática hacia Irán y desea invitar a ese país a la conferencia del lunes. Irán, una nación chií y vecina de Irak, se opone como otros estados de la región y Occidente al avance de los extremistas. La influencia de Teherán en Irak, importante desde hace tiempo, incluida una presencia militar, hace que Francia considere al país un aliado lógico e incluso esencial.

Pero Kerry dijo el viernes que "nadie me ha llamado para preguntarme" si Francia debe invitar a Irán a la reunión.

"Bajo las circunstancias del momento, no sería lo correcto por varias razones", dijo Kerry en una conferencia de prensa. También acusó a Teherán de ser "un patrocinador estatal del terrorismo" en algunas partes del mundo.

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Qassim Abdul-Zahra y Sameer Yacoub en Bagdad, y Sylvie Corbet y Angela Charlton en París, contribuyeron a este despacho.

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