Presidenta de Brasil se recupera en las encuestas

La diferencia entre las principales candidatas para los comicios presidenciales del 5 de octubre en Brasil se redujo tras los contundentes ataques de la mandataria Dilma Rousseff a los planes de gobierno de la aspirante de la oposición y favorita en las intenciones de voto

Así lo indicó la última encuesta de Datafolha en la que Rousseff, que busca la reelección como candidata del Partido de los Trabajadores, obtuvo 43% de intención de voto y Silva alcanzó 47%, lo que implica una reducción de la diferencia entre las dos candidatas de siete a cuatro puntos a favor de Rousseff.

El sondeo se basó en 10.568 entrevistas hechas entre el lunes y el miércoles con un margen de error de dos puntos porcentuales.

Los analistas sostienen que el tiempo en televisión que la presidenta tiene para elogiar las acciones de gobierno y criticar los planes de Silva influyó en las preferencias ya que es más de cinco veces mayor que el de su adversaria. Según las leyes electorales brasileñas los candidatos obtienen el tiempo para proselitismo de acuerdo con el tamaño de la bancada de su partido en el Congreso.

Datafolha -que midió las preferencias electorales para una eventual segunda vuelta entre las dos mujeres- indicó que Silva, del Partido Socialista Brasileño, aumentó sus índices de rechazo en las últimas semanas mientras Rousseff ha ganado popularidad.

La contienda presidencial se reajustó completamente hace menos de un mes, después del accidente aéreo en el que murió el candidato Eduardo Campos el 13 de agosto. Silva, quien era su compañera de fórmula, entró a la contienda y atrajo al segmento de la población descontento con la contracción de la economía. La candidata participó en las presidenciales de 2010 y obtuvo un 20% de los votos.

Rousseff promete la continuidad de los proyectos de infraestructura y más inversiones en salud y educación. Además dice que su gobierno ayudó a 42 millones de familias a escalar a la clase media y esquivó una crisis económica y de desempleo.

Silva, por su parte, promete un mejor uso del gasto público así como reformas políticas y fiscales.

La ecologista Silva ha sido fuertemente cuestionada por sus iniciativas de dotar de autonomía al Banco Central y acusada de estar en contra de la exploración petrolera. Silva propone que Brasil busque otras fuentes de energía pero admitió al mismo tiempo que el país todavía no está en condiciones de sustituir al petróleo. Los yacimientos Presal, llamados así por estar situados debajo de capas de roca y sal miles de pies debajo de la superficie del océano, son un gran motor de la economía brasileña.

En uno de los más recientes comerciales la campaña de Rousseff dice que la propuesta de Silva es "entregar a los banqueros un gran poder de decisión" sobre la vida de los brasileños. En él, aparece una mesa redonda con banqueros discutiendo y luego en otra escena una familia en la hora de la cena que poco a poco se queda sin ensalada, sin jugo y luego sin platos ni cubiertos.

"El Partido de los Trabajadores está intentando destruir la imagen de Marina", escribió la columnista de Folha de S. Paulo Eliane Cantanhede.

En una conversación con reporteros y columnistas el jueves, Silva dijo que sus adversarios se empeñan en atacarla haciendo circular rumores y mentiras de que disminuirá programas de beneficio social y se aliará con los bancos privados.

"No quiero ganar de esa forma. Yo prefiero perder ganando que ganar perdiendo", dijo Silva.