Niños migrantes enfrentan futuro incierto en EEUU

Un niño centroamericano y tres personas con las que vive en Long Island ansiosamente esperan saber si pueden quedarse permanentemente en Estados Unidos después de que el año pasado ingresaron al país sin autorización legal.

Kevin Torres, de 7 años, entró al país cruzando el río Bravo que está en la frontera entre México y Estados Unidos. Es uno de los 57.000 niños centroamericanos que han llegado al país sin compañía desde octubre pasado.

Su madre dijo que lo llevó a Estados Unidos para reunirse con la familia.

Paola Flores, quien vive con él, señaló que ella se trajo a su hija porque estaba preocupada de que las pandillas y el crimen le hicieran daño.

Pero el viaje de los niños no ha terminado. Todos deberán presentarse ante una corte a finales de este año.

Los defensores dicen que como los niños estaban huyendo de pandillas y crimen, tienen buenas posibilidades de quedarse en el país.