Colombiano se hizo pasar por embajador de Líbano

Lo primero que hizo sospechar al coronel colombiano Alejandro López del hombre que tenía en frente fue la vestimenta y el acento.

El oficial pensó que para ser del Líbano lo más normal era que su interlocutor tuviera alguna dificultad para hablar castellano y que de vez en cuando soltara una que otra palabra en árabe. Pero el español de Jeyson Jahir Puello era tan nítido como el del propio militar.

"Uno empieza a sospechar del idioma, si es del Líbano uno supone que habla árabe, pero siempre habló español... y aunque hable o aprenda español, siempre le debe quedar algo de su idioma de origen", recordó López en una entrevista telefónica con The Associated Press.

La parodia de Puello terminó el 3 de septiembre cuando fue capturado en la ciudad de Bucaramanga, capital del departamento de Santander, 300 kilómetros al noreste de Bogotá.

Puello había llegado en enero a la guarnición militar comandada por López en la que se presentó como embajador de Líbano en Colombia. De inmediato ofreció una serie de servicios en temas como derecho internacional humanitario y los conflictos en Oriente Medio.

"En un principio uno le cree porque dice que es un diplomático y le dije que muchas gracias, que muy amable, que cualquier cosa yo me comunicaba con él", relató el oficial.

Cuando el embajador volvió a aparecer en marzo López le pidió los documentos que lo acreditaran como tal. Entonces Puello entregó unos carnés en los que figuraba con el nombre de Jason Ali Hakim Abdullaziz Al Nayib, uno era de la embajada de la República del Líbano y el otro de la Cancillería colombiana.

La información fue enviada al Ministerio de Exteriores y a la embajada libanesa en Bogotá, que notificaron a los militares que estaban ante un impostor.

Pero antes de quedar al descubierto, Puello alcanzó a dictar conferencias y a participar en un consejo de seguridad en el municipio de Gámbita, 175 kilómetros al noreste de Bogotá.

El alcalde de esa población, William Herrera, recordó por teléfono a AP que Puello llegó al evento en compañía de miembros del ejército, que habló muy poco y que después de aquel encuentro no volvió a saber de él hasta que la semana pasada lo vio detenido en televisión.

Tanto el coronel López como Herrera dijeron que Puello jamás les pidió dinero.

Con la confirmación oficial de que Puello era un farsante, la unidad militar de López lo llamó a un teléfono que aparecía en una tarjeta que les había dejado. Le dijeron que querían presentarle al jefe de la segunda división del ejército.

"Se le dio de su propio chocolate (medicina), como decimos nosotros, y él cayó redondito", indicó López. "Llegó a las oficinas de la división, lo abordamos y le dijimos: 'mire, señor Jeyson, usted no es embajador'''.

Fue detenido y puesto a disposición de la Fiscalía, que no tuvo otra opción que dejarlo libre porque en Bucaramanga no contaban con los mecanismos técnicos para concluir en pocas horas que los documentos que había acreditado eran falsos.

Después del escándalo Puello habló con el periódico Vanguardia de Bucaramanga y negó las acusaciones en su contra. Reconoció que dio charlas sobre el conflicto en Oriente Medio, tema que conoce porque, según él, es musulmán y tiene raíces libanesas. Agregó que "sólo una vez" se había hecho pasar por diplomático pero "fue en una universidad".

Puello no es el primer falso embajador que aparece en Colombia.

Hace poco más de 50 años a la ciudad de Neiva, 240 kilómetros al suroeste de Bogotá, llegó un estafador llamado Jaime Flórez Torres, quien durante varios días se hizo pasar por embajador de la India y al que se le hicieron homenajes y atenciones. Su historia fue llevada al cine en 1987.