Central nuclear nipona pasa un examen de seguridad

Una central nuclear del sur de Japón logró el miércoles el visto bueno del regulador dentro de los nuevos estándares de seguridad impuestos tras el desastre de Fukushima en 2011, un paso clave hacia convertirse en la primera planta que retoma sus actividades bajo las nuevas y más estrictas normas.

La Autoridad de Regulación Nuclear aprobó de forma unánime el informe de inspección para los dos reactores de la Central Nuclear de Sendai. El organismo concluyó que los reactores cumplen con las nuevas regulaciones, diseñadas para evitar daños importantes durante desastres como el gran terremoto y el tsunami que causaron fusiones de núcleo en la planta de Fukushima Dai-ichi.

La aprobación de seguridad de la planta y la expectativa de que retome sus operaciones son un gran impulso para la industria nuclear japonesa. Los 48 reactores que quedan en el país llevan desconectados desde el desastre de 2011 para comprobaciones de seguridad y reparaciones, salvo dos que se utilizaron brevemente bajo los estándares de seguridad previos.

El visto bueno al informe de la inspección siguió a una revisión de 30 días en la que los reguladores leyeron unas 17.000 preguntas y comentarios de expertos y del público, reflejando el enorme interés público en la seguridad y el posible reinicio de los reactores.

Sin embargo, el organismo no tiene voz sobre la puesta en marcha de la planta, y probablemente pasarán meses antes de que los reactores de Sendai vuelvan a estar conectados a la red. A la planta, operada por Kyushu Electric Power Co., aún le faltan una inspección operativa sobre el terreno y debe obtener el consentimiento de las autoridades locales.

Kyushu Electric ha elevado la resistencia sísmica de la planta y triplicado a 15 metros (50 pies) la altura de su muro de protección contra tsunamis. También ha evaluado nuevos riesgos, como atentados terroristas, ataques aéreos y explosiones volcánicas.

Sin embargo, sus rivales dicen que la aprobación es prematura porque Kyushu Electric tiene dos años de margen para aplicar algunas medidas claves, como filtros o conductos de ventilación para evitar filtraciones de radiación, y porque las comunidades cercanas aún no tienen planes adecuados de evacuación.