Perú: Exhiben ropas de 53 asesinados por militares

Forenses iniciaron el martes en Lima la exhibición de ropa de 53 asesinados en la década de los 80 por militares para que sus familiares puedan identificarlos por sus trajes que vestían la última vez que los vieron vivos.

Las víctimas que incluyen 23 adolescentes, y hasta tres fetos, fueron asesinadas por miembros del ejército en un cuartel llamado "Los Cabitos", en la región Ayacucho, que se convirtió "en el centro de detención más grande de Perú entre 1980 y 1990 en la época de la violencia política", dijo a The Associated Press Juan Borjas, fiscal que investiga el caso.

No hay ningún militar preso por los 53 asesinatos que habrían ocurrido en distintas fechas y lugares. El Ministerio de Defensa no entrega datos sobre uniformados de "Los Cabitos" entre 1983 y 1996 cuando ocurrieron las matanzas, dijo Borjas.

Pese a las exhumaciones realizadas por los forenses entre 2005 y 2009, solo se han identificado a 3 de las víctimas.

"La idea es ampliar el número (de identificaciones) por eso exhibimos las prendas a fin de que las personas vengan, las miren y si pueden identifiquen a sus familiares", afirmó el jefe del equipo forense especializado, Iván Rivasplata.

La Cruz Roja Internacional dijo a la AP que apoyaba el proceso de identificación que incluirá traslados de las ropas a 13 localidades de Ayacucho para que los campesinos tengan posibilidad de identificar a sus familiares desaparecidos. También se ha confeccionado un álbum que ilustra las ropas halladas: blusas, camisas, zapatos, cinturones y sombreros.

En la ceremonia que dio inicio a la identificación de ropas no había ningún funcionario del gobierno. Se encontraba la parlamentaria de oposición Marisol Pérez Tello, quien dijo que en Perú a diferencia de lo ocurrido en Argentina o Chile "las víctimas del conflicto eran quechuablantes, pobres que siempre han sido tratados como ciudadanos de segunda clase".

El fiscal Borjas relató que en la época del conflicto político --que enfrentó a las fuerzas de seguridad con el grupo subversivo Sendero Luminoso-- "mencionar el nombre 'Cabitos' era un sinónimo de terror...aquellas personas que llegaban a Cabitos: no regresaban jamás o salían muy torturados, los cuáles eran muy pocos".

Uno de los sobrevivientes fue el antropólogo Jaime Urrutia, quien dijo a la AP que durante una semana en 1983 fue torturado, colgado de los brazos y sumergido a un depósito con agua hasta casi ahogarse. Se salvó porque la noticia de su detención se difundió en los periódicos de Perú e internacionalmente, por lo que los militares lo soltaron.

"Yo tuve la suerte porque el incidente sucedió al comienzo, en 1983, como una especie de esa experimentación naciente de esa maquinaria tan terrible que luego incluyó hornos para quemar a los cadáveres", comentó.

Las investigaciones de la fiscalía determinaron que hasta 1986 peruanos en su mayoría de lengua quechua de las pobres regiones andinas de Ayacucho, Huancavelica, Junín y Apurímac fueron llevados a Cabitos donde fueron asesinados.

Entre 2005 y 2009 forenses hallaron cuatro hornos donde los militares quemaban los cadáveres y 58 fosas donde se exhumó en total a 109 restos humanos, de los cuáles 53 eran cuerpos completos con sus ropas, según datos oficiales.