Preparativos discretos para el cambio climático

Como la cuestión del cambio climático sigue siendo un tema polémico pese a las firmes conclusiones científicas de que es un hecho, algunos líderes comunitarios han ideado el modo de prepararse para sus consecuencias potencialmente severas sin desencadenar tormentas políticas: sencillamente cambiar de tema.

Ciudades grandes y pequeñas están reforzando represas y diques, utilizando jardines en terrazas para absorber el agua de lluvia o mejorando los sistemas cloacales para impedir que desborden. Otras plantan árboles para suministrar más alivio del calor extremo. Los expertos ayudan a los agricultores a lidiar con una plaga de nuevas pestes.

Pero en muchos sitios, especialmente en los bastiones de los políticos conservadores, se preparan para las consecuencias del aumento de temperatura hablando de "sostenibilidad" o "resistencia" evitando las discusiones con los escépticos de si el planeta se está calentando y si la actividad humana es la responsable del cambio.

La situación ilustra una creciente desconexión entre el debate político y la realidad. En muchos departamentos de planificación municipal se ha convertido en el hecho que no se puede nombrar.

"El mensaje debería ser más en prepararse y saber que nos encaminamos a situaciones climáticas más extremas", afirmó Graham Brannin, director de planificación en Tulsa, Oklahoma, donde el senador Mames Inhofe --quien negó el calentamiento global y escribió un libro en que lo calificó de "La mayor patraña"-- fue alcalde. "No importa el fundamento; la cuestión es prepararse".

Por cierto, los proyectos de control de inundaciones y otras medidas de resistencia se estaban llevando a cabo antes de que se advirtiera sobre el cambio climático mundial. Pero la amenaza del clima ha añadido urgencia al asunto y ha suscitado nuevas propuestas para escapar al calor y para proteger las costas.

En Tulsa, la municipalidad ha limitado el desarrollo urbano cerca del Río Arkansas para prevenirse de inundaciones. Aunque dos lagos suministran agua más que suficiente, Brannin promueve un plan de conservación con miras a futuras sequías. Y una organización sin fines de lucro, Tulsa Partners Inc., aconseja una "infraestructura verde", como pavimento permeable para absorber los desbordes de agua.

Ponen énfasis en la preparación para casos de desastres casi sin mencionar el cambio climático.

Y dirigentes de Grand Haven, un pueblo de 10.600 habitantes en el oeste de Michigan, de mayoría republicana, se reunirán en los próximos meses con asesores para explorar posibilidades como "estaciones de refresco" para pobladores de bajos ingresos durante futuras olas de calor, o restricciones al desarrollo urbano para prevenir la erosión de las costas del Lago Michigan en caso de tormenta.

El gerente municipal Pat McGinnis no dice que se trata de una iniciativa por el cambio climático. "No usaría esos términos", dijo a los asesores, según reveló. "Son potencialmente explosivas".