Perú: Exhuman 15 restos humanos en zona violenta

Forenses exhumaron 15 restos humanos en una remota y violenta zona de la Amazonía peruana donde Sendero Luminoso y las fuerzas de seguridad se enfrentaron entre los años de 1980 y 2000 durante el conflicto armado interno, informó el sábado la Fiscalía.

"Desde el lunes hasta el viernes se ha exhumado 15 restos humanos en diferentes lugares del distrito de San Martín de Pangoa, en la selva central del país", dijo a The Associated Press el jefe del Equipo Forense Especializado, Ivan Rivasplata.

El equipo forense conformado por dos arqueólogos, un biólogo y una antropóloga social excavó en tres lugares rurales distintos: Batanyacu, Cementerio y en la comunidad indígena de la etnia asháninca Unión Alto Sanibeni.

Rivasplata afirmó que los restos serán sometidos a análisis forenses por tres semanas para luego, tras exámenes de ADN de sus posibles familiares, intentar identificarlos.

Con los restos se hallaron prendas de vestir, entre ellas un cinturón con una hebilla de cobre diseñada en forma de estrella. De uno de los restos humanos solo se encontró el cráneo por lo que se presume que fue decapitado, según los especialistas.

Es la segunda exhumación que se logra en un territorio habitado históricamente por indígenas de la etnia amazónica asháninca, la más numerosa y más golpeada de Perú, quienes fueron torturados, esclavizados y asesinados por Sendero Luminoso.

Leslie Villapolo, una sicóloga social e investigadora de la cultura asháninca, dijo en junio a la AP que la razón por la que Sendero Luminoso dominó a sangre y fuego el amplio territorio nativo radicó en una lógica geopolítica: las tierras ashánincas conectan Lima con el resto de la Amazonía y la región Ayacucho, la cuna de la insurgencia.

Entre 30 y 40 comunidades ashánincas fueron borradas violentamente del mapa, 10.000 ashánincas fueron desplazados forzosamente, 6.000 fallecieron y 5.000 fueron esclavizados por Sendero Luminoso, según el informe de la Comisión de la Verdad, el más importante estudio sobre el conflicto armado interno entre 1980 y 2000.

Según el último censo oficial conocido de comunidades indígenas, realizado en 2007, la población asháninca es de 97.000 personas.

Zonas cercanas al lugar donde los forenses realizan sus exhumaciones son lugares de tránsito de los últimos batallones de Sendero Luminoso y de narcotraficantes que exportan cocaína en avionetas clandestinas hacia Bolivia y Brasil.

El Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro, donde se halla el territorio asháninca, es el más importante productor de cocaína en Perú, el primer productor mundial de esta droga desde 2012, según la agencia antinarcóticos estadounidense DEA.

La zona también es codiciada por multinacionales que buscan construir hidroeléctricas desplazando a los nativos, que se han opuesto encabezados por la líder asháninca Ruth Buendía, ganadora en abril del premio ambiental Goldman.

La Central Asháninka del Río Ene, una reputada organización nativa que dirige Buendía, calcula que tras la catástrofe de este pueblo indígena el promedio de desnutrición de los niños llega hasta 82%. No existen cifras oficiales.