US Open: Las semifinales de los entrenadores

Los pergaminos de Kei Nishikori y Marin Cilic palidecen con respecto a las exitosas trayectorias de Novak Djokovic y Roger Federer, sus respectivos rivales en las semifinales de hombres del Abierto de Estados Unidos.

Entre Federer (17) y Djokovic (7) se acumulan 24 coronas de Grand Slam. Pero los cuatro tienen un denominador común: sus entrenadores fueron campeones de majors.

-Stefan Edberg, el sueco que salió bicampeón del US Open en 1991-92, empezó a trabajar con Federer este año y es el responsable de que éste sea tan agresivo en la red.

-Goran Ivanisevic, el croata que conquistó Wimbledon en 2001, orienta a su compatriota Cilic, el 14to cabeza de serie que alcanzó la segunda semifinal de su carrera, menos de un año después de purgar una suspensión de cuatro meses por dopaje.

-Michael Chang, quien en 1989 se convirtió en el campeón más joven de un Slam al ganar el Abierto de Francia a los 17 años, es uno de los entrenadores del japonés Nishikori, el décimo preclasificado. El otro es el argentino Dante Bottini.

-Boris Becker, el alemán dueño de seis títulos grandes, se unió al equipo del serbio Djokovic a fines del año pasado.

¿Y si se ponen a jugar los cuatro entrenadores? Un Edberg versus Ivanisevic y Chang contra Becker eran clásicos en la década de los 90.

En el circuito se habla de un culto a las estrellas del pasado y el mismo ha alcanzado su momento cumbre en Nueva York.

De diversas formas, los cuatro semifinalistas se han beneficiado con los conceptos que imparten sus nuevos gurús.

Pero quizás el que más necesitaba un giro era Federer, quien con Edberg entendió que debía acortar los puntos y subir a la red.

Durante su marcha a la final del último Wimbledon, en la que perdió ante Djokovic en cinco sets, Federer habló sobre la influencia de Edberg, particularmente en lo que denominó como ese "pequeño elemento extra" para ganar puntos más fácilmente.

"Creo que me ayudó a entender que era algo posible, de que yo podía", dijo Federer. "Antes solía hacer saque y volea una o dos veces por set".

Ese tipo de juego fue lo que permitió al indómito suizo sobrevivir en su duelo de cuartos de final ante Gael Monfils

Entre 2004 y 2009, Federer siempre estuvo presente en la final del Abierto de Estados Unidos, y en las primeras cinco presentaciones se consagró campeón hasta que el argentino Juan Martín Del Potro le destronó hace cinco años.

Cuesta creer que Federer lleva un lustro sin disputar la final del US Open.

Para volver a jugar una definición en Flushing Meadows, Federer deberá superar a Cilic, contra quien mantiene una ventaja 5-0 en el historial directo. El mes pasado, Federer necesitó de seis bolas de partido para vencer al croata en los octavos de final del Masters de Toronto.

Federer viene de tal vez su victoria más resonante del año de su resurgimiento: abajo tras perder los primeros dos sets, remontó dos bolas de partido para doblegar a Monfils la noche del jueves.

Sobre Federer, lo primero que se viene a la mente es la delicia estética de su tenis. Pero su empeño por encontrarle la vuelta, una solución, al desafío del impredecible Monfils, confirmó que está poseído con mucha garra. La solución fue atacar en la red hasta el cansancio: subió 74 veces y ganó 53 de esos puntos.

"Todo estaba equilibrado y luego empezó a subir a la red mucho", comentó el francés Monfils. "Ahí le empezaron a salir mejor las cosas. Luego se puso a combinar de todo. Por eso que es el mejor de la historia, porque es capaz de hacer cualquier cosa".

La otra semifinal, la primera en la programación, enfrenta al número uno del mundo Djokovic contra Nishikori. El mano a mano está empatado 1-1 entre el serbio y el japonés.

Niskikori, quien viene de ganar dos partidos seguidos que se fueron al máximo de cinco sets, se estrena en estas instancias, convirtiéndose en el primer hombre japonés que llega a una semifinal de las cuatro grande citas desde Jiro Satoh en Wimbledon 1933, mucho antes del inicio de la era abierta en 1968.