Debaten impuesto a la comida chatarra en Ecuador

Felipe Cortez come con evidente gusto una hamburguesa con patatas fritas y un refresco de cola en un puesto de comida chatarra en el centro de Quito. El menú de 1,25 dólares es muy accesible para su sueldo de mensajero y, además, se sirve rápido.

Como Cortez, miles de personas almuerzan comidas rápidas a diario en los principales centros urbanos de Ecuador.

"Casi siempre como por acá, se come rico, es barato y me sirven bastantito", dijo Cortez.

Pero los almuerzos baratos y excesivos en calorías parecen tener sus días contados: el presidente Rafael Correa sugirió que aplicará un impuesto a las hamburguesas y otros alimentos con alto contenido de grasa. Y, adicionalmente, sugirió también gravar los licores y cigarrillos.

El gobierno aún no ha informado desde cuándo se aplicaría el impuesto, pero Correa cuenta con una sólida mayoría en la Asamblea -que ha aprobado con mínimos retoques todas las leyes que ha propuesto-por lo que su sanción se da casi por descontada.

"Si usted quiere enfermarse, es su problema, estamos en un país libre", dijo Correa el fin de semana en una reunión con un grupo de campesinos. "(Pero) si así lo quiere hacer, el que afecte su salud deliberadamente, que contribuya un poco más al sistema de salud para poder atenderlo cuando ya esté enfermo", agregó.

El mandatario indicó que lo recaudado con los impuestos a los cigarrillos, los licores y la comida chatarra sería destinado al sistema de salud.

De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud tras un estudio de 2012, 29,9% de los niños ecuatorianos de entre cinco y 11 años sufren de sobrepeso y obesidad, cifra que asciende al 63% entre los adultos de 19 a 59  años.

El profesor de nutrición de la Universidad Católica Pablo López dijo a The Associated Press que "sería muy importante definir qué es comida chatarra, porque una hamburguesa bien preparada puede ser saludable, pero el hornado (cerdo horneado, una comida típica) puede ser considerado chatarra desde el punto de vista nutricional por su alto contenido en grasa y sal".

De acuerdo con los estudios que se realizan en la universidad "es más preocupante el consumo de bebidas azucaradas como jugos y colas, porque son muy baratas, aportan enormes cantidades de calorías, no dan la sensación de llenura y ahora están al alcance de cualquier persona", destacó.

Añadió que "más que impuestos se necesitan campañas de educación para cambiar los hábitos alimenticios y sobre todo generar alternativas de comida saludable al alcance de todos".

En la región el único país que desde el año pasado tiene un impuesto parecido es México, que gravó en un 8% los alimentos con más de 275 calorías. En Bolivia, Brasil y Chile, aún se discute el tema.