Analizan controvertida ley electoral texana

Una jueza federal comenzó a revisar el martes las estrictas reglas nuevas de identificación para los votantes de Texas impugnadas por el gobierno de Barack Obama en un juicio que podría amenazarlas, aunque no se espera un fallo antes de los comicios de noviembre.

Grupos defensores de los derechos de las minorías, votantes y legisladores demócratas se encuentran entre una coalición que está demandando a Texas, y alegan que sus expertos calculan que aproximadamente a 787.000 electores empadronados carecen de cualquiera de las siete formas aceptables de identificación para emitir un sufragio bajo la ley. Dicen que personas de raza negra e hispanas representan una parte desproporcionadamente grande de esos votantes.

Texas es la primera prueba que enfrenta el Departamento de Justicia para lograr extraer protecciones a una histórica Ley de Derecho al Voto de 1965 debilitada después de que la Corte Suprema federal le arrancó el núcleo a esa legislación defensora de los derechos civiles.

En dos elecciones en Texas efectuadas desde ese fallo, se ha requerido que los votantes muestren una identificación apropiada. Los abogados del republicano Greg Abbott, procurador estatal y favorito para convertirse en gobernador en enero, le dijeron a un juez que ambas se llevaron a cabo sin fallas en el sistema y sin quitarles a las personas su derecho al voto.

"Este requisito es uno con el que los estadounidenses cumplen cada día para efectuar actividades mundanas como cobrar un cheque, abrir una cuenta bancaria o abordar un avión", dijo Reed Clay, asesor especial bajo las órdenes de Abbott.

Se espera que el juicio ante la jueza federal de distrito Nelva Gonzales Ramos en Corpus Christi dure dos semanas, pero no es previsible que haya un fallo antes del día de las elecciones. Eso significa que aproximadamente 13,6 millones de votantes empadronados requerirán presentar una identificación con fotografía para poder sufragar a fines de este año.

En los últimos años, los estados de tendencia conservadora se han apresurado a aprobar restricciones en las identificaciones de los votantes, y hay demandas similares en Wisconsin y Carolina del Norte. Las medidas en Georgia e Indiana han sobrevivido a las demandas.

Pero la oficina de Eric Holder, secretario de Justicia estadounidense, dice que la ley de Texas sobresale como especialmente estricta y con móviles racistas.

A diferencia de otros estados con restricciones en las identificaciones para votar, Texas no reconoce en las casillas las credenciales de estudiantes universitarios, pero sí acepta licencias para portar armas ocultas como prueba de identidad.

El estado ofrece identificaciones gratuitas para votar, pero los opositores dicen que para obtenerlas los electores tienen que hacer frente a costos financieros subyacentes, tales como pagar copias del acta de nacimiento y gastos de viaje.

"Estados Unidos mostrará que (la ley) interactúa con condiciones sociales e históricas en Texas para provocar inequidad", dijo Elizabeth Westfall, abogada en la división de derechos civiles del Departamento de Justicia.

El gobernador republicano Rick Perry implementó la ley de identificación del votante en 2011. Fue bloqueada después que un tribunal falló que afectaría desproporcionalmente a los pobres y a los miembros de las minorías, un hallazgo efectuado durante una revisión ordenada por la Sección 5 de la Ley de Derecho al Voto.

Dicha sección requería que nueve estados --en su mayoría sureños-- con antecedentes de discriminación solicitaran la aprobación del Departamento de Justicia de Estados Unidos o de una corte federal antes de modificar sus leyes electorales.

Pero después de que la Corte Suprema derogó la Sección 5 a mediados del año pasado, Texas quedó en libertad para implementar su ley de identificación de los votantes.

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Paul J. Weber está en Twitter como: www.twitter.com/pauljweber