Obama: mejora económica justifica aumento salarial

El presidente Barack Obama renovó el lunes su insistencia en que el Congreso eleve el salario mínimo, al hacer una defensa optimista del desempeño "más acelerado" de la economía, en momentos en que los demócratas inician sus campañas para las elecciones intermedias.

"Estados Unidos se merece un aumento", afirmó ante una multitud de sindicalistas en Milwaukee, comprometiéndose a seguir presionando al Congreso de la misma forma en que alguna vez cortejó a su mujer.

"Simplemente insistí hasta convencerla", bromeó.

Justo en el Día del Trabajo, cuando suelen comenzar las campañas de fin de año, Obama buscó atraer la atención hacia los recientes avances en materia económica, dejando de lado la cautela que había mostrado en ese tema.

"Prácticamente en cualquier estadística con que se evalúen, la economía estadounidense y los trabajadores estadounidenses están mejor que cuando yo asumí la presidencia", afirmó, al tiempo que recitaba una serie de indicadores económicos que han mejorado, incluso cuando reconoció que no toda la gente se está beneficiando de ello.

"Los motores", afirmó, "están acelerando un poco más sonoramente".

Fue, al menos en forma indirecta, una charla para animar a los demócratas que enfrentan duras contiendas en una nación que aún está bajo el influjo de angustias económicas.

El énfasis en el salario mínimo busca generar contrastes con las campañas de los republicanos, muchos de los cuales sostienen que un aumento en los sueldos afectaría a las pequeñas empresas y desaceleraría las contrataciones. Nadie espera que el Congreso actúe en torno a dicho salario antes de las elecciones de noviembre.

A pesar de la ausencia de un incremento a nivel federal, 13 estados elevaron sus salarios mínimos al principio de este año. Esas entidades han añadido puestos de trabajo a un ritmo más rápido que las que no aumentaron el sueldo, lo que proporcionó un contrapeso a un informe de la Oficina de Asuntos Presupuestarios del Congreso anteriormente este año, el cual pronosticaba que un salario mínimo más elevado de 10,10 dólares la hora le costaría al país 500.000 empleos.

Los asesores de la Casa Blanca aún insisten en que no están declarando una victoria total sobre los persistentes efectos de la recesión que llegó a su fin hace cinco años.

Pero sí creen que es el momento de hacer énfasis en las mejoras recientes, en parte para fortalecer a los demócratas en medio de un ambiente político difícil para ellos, así como para contrarrestar las percepciones del público que están erosionando su aprobación en torno a la labor del presidente.