US Open: La lluvia da la mano a Roger Federer

Hasta el mal tiempo conspira a favor de Roger Federer.

Por primera vez en lo que va del Abierto de Estados Unidos, la lluvia provocó una interrupción de la actividad y el gran beneficiado resultó ser el astro suizo.

El segundo preclasificado perdía el primer set por 5-2 ante Marcel Granollers cuando se produjo el alto por un aguacero acompañado por truenos. De vuelta dos horas después, Federer cedió la primera manga, pero acabó arrasando al ganar 4-6, 6-1, 6-1, 6-1.

Bañado en sudor por la humedad, Federer reconoció en la pista que la pausa le ayudó a reaccionar ante su rival español.

"Lo he disfrutado mucho y estoy feliz de haber podido remontado. Marcel comenzó encendido. La interrupción me ayudó y volví jugando un tenis excelente", comentó.

El partido cambió de dirección al inicio del segundo set, cuando Federer levantó una bola de quiebre al meter un ace, evitando quedar 2-0 abajo. Granollers no pudo ganar otro game hasta el cuarto del tercer parcial.

"La gran diferencia fue el viento. Estaba soplando muy fuerte cuando entramos (por primera vez). Y al regresar paró", añadió Federer. A Granollers "le estaban saliendo bien muchas cosas y por mi parte fue cuestión de paliar la tormenta, si él iba a poder mantener semejante nivel de juego y si yo iba a poder levantar el mío".

Su rival de turno también será español. Se trata de Roberto Bautista Augut, el 17mo cabeza de serie que doblegó 7-5, 6-2, 6-3 al francés Adrian Mannarino.

Contra españoles en los Grand Slams, la marca de Federer es de 25-13. Nueve de sus derrotas han sido ante Rafael Nadal, pero su némesis no pudo venir a defender su título debido a una lesión en la muñeca, con lo que el suizo tiene al alcance una inmejorable oportunidad para conquistar su título número 18 en las grandes citas y primero desde Wimbledon en 2012.

Y pisa fuerte rumbo a la segunda semana del torneo, con apenas un set perdido en tres partidos.

"Me siento muy explosivo, ágil", afirmó.

Caroline Wozniacki también puede hablar de sentirse en magnífica forma, y podría atribuir ello a que se entrena para correr el maratón de Nueva York.

La danesa ahora es una tenista recargada de vigor y resistencia, lo que le sirvió para vencer 6-4, 2-6, 6-2 a Maria Sharapova y clasificarse a la fase de cuartos de final de un Grand Slam por primera vez en más de dos años.

Hace un mes, Wozniacki anunció su intención de competir en el maratón neoyorquino, el próximo 2 de noviembre, y semejante desafío --de momento-- le está ayudando tanto en lo físico como en lo mental.

"Me despeja la mente", dijo Wozniacki sobre correr mucho más. "Me siento liberada cuando entro a la pista".

Con las condiciones de clima que se presentaron, de pegajosa humedad y calor, Sharapova suele ser la jugadora que sabe imponer su condición física si los partidos se van al máximo de tres sets, con una marca de 17-6 en esas circunstancias previo al domingo.

Pero Wozniacki acabó más entera tras las 2 horas y 37 minutos de trámite en el estadio Arthur Ashe, dejando en el camino a la quinta preclasificada.

También empieza a generar titulares por sus resultados, en vez de todo el revuelo causado por el rompimiento de su compromiso de boda con Rory McIlroy, el número uno del golf.

"La temporada ha sido de ciertos altibajos, y es bonito poder sentir de que estoy jugando como me gusta", indicó Wozniacki, décima cabeza de serie.

Para que mitigasen los efectos del calor, las jugadoras recibieron una pausa de 10 minutos previo al inicio del tercer set. Sharapova, campeona de cinco títulos grandes, recibió una advertencia por regresar tarde a la pista.

Wozniacki atisbó que estaba en mejores condiciones que la rusa, y al rato se quejó de que su rival se demoraba demasiado entre cada punto.

Fue como un punto de inflexión en el duelo. Wozniacki logró quebrar el saque de Sharapova para irse arriba 3-1, en un game en que la danesa demostró su talento como contragolpeadora.

"Es muy buena devolviendo pelotas y obligándote a pegarle más de la cuenta", señaló Sharapova.

El único lamento de la rusa fue que la lluvia no hubiese empezado a caer más temprano. En la rueda de prensa posterior al partido, los teléfonos de los periodistas no paraban de sonar con las alarmas con advertencias de mal tiempo severo.

"¿Esa es la advertencia por inundación?", preguntó Sharapova. "Que malo. Si hubiese podido aguantar un poco".

Con Sharapova eliminada, la número uno Serena Williams quedó como la única sobreviviente de los ocho máximas cabezas de serie.

Y no fue hasta este domingo que uno de los 10 primeros preclasificados del cuadro masculino quedó fuera. Ese fue el español David Ferrer (4) al caer 63, 3-6, 6-1, 6-3 ante el francés Gilles Simon.

"De los peores partidos en lo físico que he tenido, he sufrido muchísimo", dijo Ferrer. "No encuentro una razón de estar físicamente tan mal".

Simon se las verá ahora con el croata Marin Cilic, quien eliminó al sudafricano Kevin Anderson (18) por 6-3, 3-6, 6-3, 6-4.

El checo Tomas Berdych (6) despachó 6-3, 6-2, 6-4 al ruso Teymuraz Gabashvili y se citó con Dominic Thiem, un austríaco de 20 años que por primera vez desembarcó en octavos en un grande tras despachar 6-4, 6-2, 6-3 al español Feliciano López (19).

En un duelo entre franceses, Gael Monfils (20) despachó 6-4, 6-2, 6-2 a Richard Gasquet (12), semifinalista de la pasada edición. Se medirá al búlgaro Grigor Dimitrov, quien eliminó al belga David Goffin.

Wozniacki se las verá ahora con Sara Errani (13). La italiana puso fin a la sorprendente campaña de Mirjana Lucic-Baroni, la croata de 32 años que sorteó la fase previa y que en el turno previo sorprendió a la número dos mundial Simona Halep, imponiéndose 6-3, 2-6, 6-0.

Belinda Bencic, la adolescente suiza de 17 años que entrena la madre de Martina Hingis, dio el golpe al eliminar 7-6 (6), 6-3 a la serbia Jelena Jankovic (9). En el mejor Slam de su precoz carrera, Bencic enfrentará en cuartos a la china Peng Shuai, victoriosa 6-3, 6-4 sobre la checa Lucie Safarova (14).

Bencic es la tenista más joven que ancla en cuartos de final de un Grand Slam desde 1997, cuando la propia Hingis logró la proeza de coronarse en el Abierto de Australia, a los 16 años, tres meses y 26 días.