Ibargüen, la estrella latinoamericana en Moscú

Caterine Ibargüen le dio un oro inédito a Colombia, Luis Rivera abrió un nuevo sendero para México y el dominicano Luguelín Santos se confirmó dentro de la elite en los 400 metros.

En un año de transición después de los Juegos Olímpicos, el atletismo de Latinoamérica encontró señales alentadoras en el campeonato del mundo.

La fosa para las pruebas de saltos en el estadio Luzhniki de Moscú fue el escenario para las principales alegría del continente, que de manera global atrapó seis medallas.

Con 29 años, Ibargüen subió al último escalón del podio que le faltaba en salto triple tras llevarse bronce en el Mundial de Daegu hace dos años y luego la plata olímpica en Londres. Su victoria en Rusia marcó un hito para el atletismo de Colombia por ser el primero en su historia, después que ella y el marchista Luis Fernando López estrenaron el medallero con sendos bronces en la edición previa.

"Ahora vamos a trabajar con miras a Río de Janeiro", dijo Ibargüen sobre la cita olímpica dentro de tres años.

Radicada en Puerto Rico, donde se entrena, Ibargüen debe llegar a Río en su plenitud. Su plan maestro es repetir un triunfo olímpico para luego retirarse.

Luego de entreverarse esta temporada entre los actores principales del salto de longitud, Rivera también puede enfocarse en Río con la idea de que estará en el pico de madurez y experiencia óptimo con sus 26 años. Rivera también hizo algo novedoso, ya que hasta ningún mexicano había ganado una medalla en pruebas de campo.

"Ahora tengo que plantearme nuevos objetivos y trabajar más fuerte. Mi vista esta puesta en ser un medallista olímpico", dijo Rivera.

También hay un trío de jóvenes.

Ahí está de Santos, quien a sus 19 años ganó un bronce luego que hace 12 meses había obtenido bronce en una prueba cargada de rivales de fuste. Santos debe asumir el puesto de referente de la República Dominicana ante la posibilidad que Félix Sánchez, quien quedó quinto en los 400 metros con vallas, llegue a tomar la decisión de retirarse de las pistas tras una carrera en la que conquistó dos títulos olímpicos y dos mundiales.

También pisa fuerte la promesa del cubano Pedro Pablo Pichardo, plata en el salto triple con 20 años y con un brillante porvenir por delante.

Pichardo palpitó el oro el domingo con su marca de 17,68 metros que lo tuvo empatado con el francés Teddy Tamgho. Pero Tamgho logró establecer la diferencia definitiva en el último salto con 18.04

"Tenemos en claro que sólo tengo 20 años y seguir prosperando para las próximas grandes competencias", dijo Pichardo

Y Erick Barrondo, el marchista de 22 años que se quedó sin premio esta vez, luego que en los Juegos de Londres 2012 le dio a Guatemala su primera presea olímpica. Entonces ganó una medalla de plata y pudo haber repetido el resultado en el Mundial de Moscú, pero arriesgó más de la cuenta y fue descalificado al acumular tres faltas cuando peleaba por el oro a falta de dos kilómetros para la meta en la marcha corta.

Las otras que se colgaron medallas en Moscú fueron las cubanas Yarelis Barrios y Yarisley Silva, en lanzamiento de disco y salto con pértiga, respectivamente.

Como siempre, el lamento de muchos apuntó a los crónicos obstáculos de fogueo y falta de patrocinios.

Si bien no se subieron al podio, otros países como Argentina y Chile se contentaron con cumplir modestos objetivos. En el caso argentino, por primera vez tuvo a dos finalistas con Germán Lauro, en bala, y Rocío Comba, en disco. Al figurar séptimo en su final, Lauro también logró el mejor resultado de un atleta argentino en la historia de la competencia.

Con la undécima ubicación en bala de Natalia Ducó, Chile tuvo a un finalista, lo cual no se daba desde el sexto lugar de Gert Weil, en la misma modalidad, en Stuttgart 1993.

Venezuela llegó presumiendo contar con una delegación de 15 atletas, la más numerosa de su historia, pero nadie entró a una final.

Javier Culson le dio medallas de plata sucesivas a Puerto Rico en los 400 metros con vallas, pero en esta ocasión terminó sexto.