Documental humaniza a periodista Rubén Salazar

Muchas personas consideran un mártir del Movimiento Chicano a Rubén Salazar, el periodista que murió en 1970 tras ser alcanzado por un proyectil de un alguacil de Los Ángeles.

Un nuevo documental lo humaniza, mostrándolo como muchos mexico-estadounidenses actuales: debatiéndose entre lo anglo y lo mexicano, con dudas sobre su identidad cultural.

"Ruben Salazar: Man in the Middle", que saldrá al aire el martes en PBS, sin embargo, no se enfoca en el aspecto más sonado de la vida del periodista de ascendencia mexicana más prominente de su época: su muerte, todavía considerada por muchos un asesinato.

Pese a haber examinado y analizado ocho cajas de documentos, fotos, videos e información sobre la muerte de Salazar, que obtuvo a través de una demanda al condado de Los Ángeles, el director Phillip Rodríguez omitió su conclusión: que la muerte del periodista fue accidental.

"No hallamos el arma del delito, no", dijo el director en una entrevista reciente con The Associated Press.

El documental de casi una hora muestra al experiodista de Los Angeles Times a través de fotos, videos y entrevistas a sus familiares, amigos y colegas. También en sus propias palabras, gracias a que su familia prestó su diario a la producción. El filme a su vez aclara aspectos de la vida de Salazar como que vivía en Santa Ana, entonces un suburbio anglo de clase media, como a una hora de donde trabajaba.

"Mi padre llevó una vida totalmente anglo. Fue un profesional. Fue parte del sistema dominante", dijo su hija Stephanie Salazar Cook.

Salazar nació en Ciudad de México y creció en El Paso, Texas. A mediados de la década del 60, trabajó para Los Angeles Times como corresponsal de guerra en Vietnam y luego como jefe de buró en la Ciudad de México. En 1969 regresó a Los Ángeles, donde cubrió el Movimiento Chicano que promovió el empoderamiento de los mexico-estadunidenses. Al año asumió el puesto de director de noticias de KMEX, el canal de Univisión en Los Ángeles que entonces comenzaba a abrirse paso.

En el filme Salazar aparece llevando una vida de clase media con su esposa blanca, Sally, desenvolviéndose con éxito en ambientes mayormente anglosajones y luego abogando por latinos en un medio hispano.

Al hablar sobre su dualidad cultural, por ejemplo, el periodista dice que "este ha sido el dilema de mi vida: la confusión de lo que soy. Esto me ha hecho sentir solo, desconectado y, de cierto modo, perdido".

"¿Por qué siempre tengo que disculparme con los estadounidenses por los mexicanos y con los mexicanos por los estadounidenses?", agrega en el mismo sentido. "No hay tal cosa como un verdadero mexico-estadounidense. El guión anula el significado de ambas palabras".

Salazar murió a los 42 años el 29 de agosto de 1970 en un bar del este de Los Ángeles al que había entrado tras cubrir una protesta por el alto número de soldados mexico-estadounidenses muertos en la guerra de Vietnam. La manifestación degeneró en disturbios y agentes del alguacil reprimieron a los protestantes. Un agente disparó un proyectil de gas lacrimógeno al interior del bar luego de que un hombre dijera que había visto entrar a alguien armado al recinto.

El periodista murió por el impacto del proyectil. Su muerte dio pie a especulaciones de asesinato, que se han mantenido hasta ahora pese a que un jurado investigador del Departamento de Justicia y otras dos indagaciones concluyeron que fue un accidente.

El director Rodríguez llegó a la misma conclusión tras revisar con expertos toda la nueva evidencia que consiguió tras demandar al alguacil a través del Fondo Mexico-estadounidense para la Defensa Legal y Educación. Sin embargo, omitió ese detalle en el filme porque dijo que su enfoque era el lado humano de Salazar.

"Su muerte se convirtió en una metáfora del Movimiento (Chicano), pero cuando esto ocurrió, de alguna manera lo borraron y borraron los matices que tiene toda persona y mi trabajo fue rescatar al hombre de la mitología y situarlo en la historia. Eso es lo que traté de hacer", dijo el director.

El documental, que también entrevista al sargento que disparó el proyectil, el testigo que dijo ver a alguien entrar armado al bar y el dueño del recinto, tal vez no sea la última palabra sobre la muerte de Salazar. Todavía hay documentos que el FBI y otras agencias no han divulgado, puntualizó Rodríguez, quien ha solicitado esa información.

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En Internet: http://www.pbs.org/program/ruben-salazar-man-middle/

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E.J. Támara está en Twitter como https://www.twitter.com/EJTamara