Voluntarios ayudan en huertos urbanos griegos

Jardineros voluntarios de diversos países de Europa visitaron el domingo Salónica, la segunda ciudad más grande de Grecia, para ayudar con iniciativas locales de cultivos urbanos establecidas por residentes afectados por la crisis financiera del país.

Los huertos urbanos --usados para cultivar verduras y aprovechar lotes baldíos en medio de una fuerte caída en los precios de bienes raíces-- han surgido en toda Grecia desde que la crisis llevó a la nación al borde de la bancarrota hace cuatro años. Las medidas de austeridad demandadas como parte del paquete internacional de rescate para Grecia han creado un alto desempleo y severas tribulaciones.

Los voluntarios de siete países Europeos pertenecen a un grupo llamado Kokopelli, afincado en Francia y creado para promover variedad de semillas. Sus miembros recorren actualmente ciudades en el sur de continente.

El domingo visitaron una base militar en desuso en la que residentes de la ciudad fueron autorizados a crear huertos y organizaron un mercado de semillas en el que los habitantes intercambien variedades locales.

"Trajimos semillas para papas, cebollas y frijoles. La variedad es importante y corresponde a todos seguir funcionando", dijo el voluntario alemán Juergen Schroeder a The Associated Press.

Las autoridades municipales en Salónica, una ciudad en el norte de Grecia de unos 1,5 millones de habitantes, han buscado lotes de tierra en desuso propiedad de las fuerzas armadas, la compañía ferroviaria nacional y otras agencias públicas para asignar decenas de parcelas en momentos en que el desempleo rebasa 27%.

"Este lugar estaba totalmente abandonado y nadie podía visitarlo", dijo el voluntario griego Haris Lioras sobre la base militar, ubicada dos kilómetros al norte del centro de la ciudad. "Ahora la gente está aprendiendo a cultivar verduras y el sitio ha cobrado vida".

El jubilado Sokratis Sotiriadis dice que está agradecido por la ayuda.

"En el verano obtengo tomates, pepinos y calabacín, y eso es excelente, porque los precios en los mercados son demasiado altos para mí", dijo Sotiriadis, de 62 años, que usa una de las 40 parcelas en una estrecha franja de tierra ferroviaria en desuso en Salónica".

"No sé de qué otra forma podría arreglármelas".