Raúl Castro: Cuba perdió a un amigo

Cuba perdió a un amigo, aseguró el viernes el presidente Raúl Castro, quien escribió a la viuda del recientemente fallecido escritor Gabriel García Márquez para expresarle su pesar.

Las condolencias de Castro se sumaron a la de muchos líderes en el continente que lo conocieron, disfrutaron de su obra o se identificaron con el pensamiento latinoamericanista y de izquierda el narrador colombiano, pero con la particularidad de la estrecha relación que lo unió a la isla y su proceso revolucionario.

"El mundo, y en particular los pueblos de Nuestra América, hemos perdido físicamente a un intelectual y escritor paradigmático. Los cubanos, a un gran amigo, entrañable y solidario.", expresó la carta de Castro a la viuda, Mercedes Barcha.

"La obra de hombres como él es inmortal", agregó el mandatario en la misiva difundida el viernes por el portal oficial Cubadebate.

García Márquez y su esposa solían pasar largas temporadas en la isla y era amigos personales del expresidente Fidel Castro, quien hasta ahora no se ha pronunciado sobre el deceso.

Fidel Castro de 86 años se encuentra retirado del poder y sale poco en público, pero suele escribir sus "Reflexiones" sobre temas nacionales e internacionales y el narrador colombiano era de las pocas personas a las que se le permitía verlo luego de la convalecencia de una enfermedad que casi llevó a la muerte al cubano en 2006.

En algunas ocasiones incluso Castro dedicó esas columnas a los encuentros de García Márquez. "Nuestra amistad fue fruto de una relación cultivada durante muchos años en que el número de conversaciones, siempre para mí amenas, sumaron centenares", expresó el ex gobernante en 2008, cuando todavía casi nadie lo había podido visitar.

La amistad entre ambos era tan fuerte que en varias ocasiones comentaron sus largas conversaciones, las noches de pesca y hasta la vez que en 1994 en Cartagena, un grupo de exiliados cubanos se apostaron para atacar con armas al entonces mandatario y no pudieron disparar pues la cabeza del escritor les tapó la visión.

En 1997, García Márquez llevó al presidente Bill Clinton -quien mencionó alguna vez que Cien años de soledad era una de sus novelas favoritas- una misiva de Fidel Castro en el que proponía a Estados Unidos cooperación en la lucha contra el terrorismo.

La misión de acercamiento de García Márquez entre la nación caribeña y Estados Unidos fue secreta hasta que Castro en persona la develó en la pasada década durante un discurso.

Hay decenas de imágenes de los hermanos Castro con García Márquez incluso en actos políticos, como las conmemoraciones del triunfo de la Revolución o encuentros de intelectuales.

A lo largo de cinco décadas uno de los lugares claves en la isla para hallar al narrador fue la Casa de las Américas, un legendario punto de encuentro de artistas, donde afianzó su afinidad con el trovador Silvio Rodríguez y compartió con el argentino Rodolfo Walsh, el cubano Alejo Carpentier o los uruguayos Eduardo Galeano y Mario Benedetti, entre otros.

"Una noticia terrible", comentó a la AP por su parte el poeta y presidente de Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar con los ojos húmedos por el sentimiento al conocer sobre el deceso.

Otra de sus pasiones también se dieron rienda suelta en Cuba: en 1986 el escritor fundó la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, que a lo largo de las décadas graduó a decenas de técnicos y directores y fue uno de los impulsores del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.

El venezolano, Nicolás Maduro destacó el nexo de García Márquez con los gobiernos izquierdistas del continente.

"Fue Amigo sincero y leal de los líderes revolucionarios que levantaron la Dignidad de la América de Bolívar y Martí", escribió Maduro en su cuenta de Twitter, en la que incluyó una foto de García Márquez con Fidel Castro.

Otros líderes de América lamentaron la muerte del narrador, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1982.

"América Latina ha perdido a uno de los más grandes puntos de referencia en materia de su verdad, de su dolor, de su alegría", dijo el presidente José Mujica, quien aseguró haber conocido la obra del colombiano durante el período en que estuvo preso, entre 1972 y 1985.

La Premio Nobel de La Paz 1992 Rigoberta Menchú describió a García Márquez como "un hombre coherente, progresista, consecuente, solidario y profundamente latinoamericano".

También hizo público su pésame el presidente boliviano Evo Morales y su colega salvadoreño Mauricio Funes.