Al-Qaida: Castigo a quien mató a su representante

El líder de al-Qaida hizo un llamado a los combatientes para que determinen quién mató a su principal representante en Siria, un hombre que muchos grupos rebeldes creen que murió a manos de una milicia rival, en una medida que subrayó un conflicto entre rebeldes que ha matado a cientos de personas.

En una crítica apenas disimulada a la organización disidente Estado Islámico en Irak y el Levante, Ayman al-Zawahri calificó la muerte de Abu Khaled al-Suri de un acto de "sedición" que debe ser tratado de acuerdo a la ley islámica.

"Todos los musulmanes no deberían ayudar a nadie que haga estallar los cuarteles de los combatientes de la guerra santa o a quienes les envíen carros bomba y bombas humanas", dijo al-Zawahri en un mensaje grabado y publicado el viernes en portales de Internet de los rebeldes, en referencia a la táctica del Estado Islámico de atacar a rebeldes rivales con artefactos explosivos.

"Quienquiera que cometa tales pecados debe recordar que está cumpliendo a nombre de los enemigos del Islam lo que ellos no fueron capaces de lograr por sí mismos", agregó.

Al-Suri murió el 23 de febrero cuando dos atacantes suicidas hicieron estallar los explosivos que llevaban dentro del complejo del líder rebelde en la ciudad de Alepo, en el norte de Siria.

Aunque no mencionó al Estado Islámico por nombre, quedó claro que al-Zawahri estaba acusando al grupo y presentando una postura dura en su contra. Además, avaló un llamado previo a un arbitraje islámico sobre la muerte de al-Suri que sea supervisado por el Nusra Front, afiliado oficial de al-Qaida en Siria.

Al-Suri fue el fundador de un poderoso grupo rebelde sirio conservador, Ahrar al-Sham.

El Estado Islámico, encabezado por un hombre conocido como Abu Baker al-Baghdadi, fue alguna vez un grupo afiliado a al-Qaeda que operó en Irak, pero también con una rama en Siria.

Fue expulsado de la franquicia rebelde en parte por su brutalidad, que incluyó decapitaciones públicas, algo considerado excesivo incluso según las normas de los ultraconservadores combatientes musulmanes de al-Qaida. Al-Qaida formalizó la expulsión la semana pasada.

El sombrío Al-Baghdadi es uno de los terroristas más temidos del mundo, con mala fama por sus implacables campañas de atentados con bomba contra civiles iraquíes, las audaces fugas de prisión de compañeros rebeldes y por extender su organización a Siria.

El mensaje de al-Zawahri sugirió además que los rebeldes seguirán encerrados en la lucha interna que ha desgastado sus filas y costado territorio ante las fuerzas gubernamentales que apoyan al presidente Bashar Assad. Esa lucha interna ha costado al menos la vida de 3.000 rebeldes desde enero, según cifras del Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña.

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Hadid reportó desde Beirut. El reportero de The Associated Press Albert Aji, contribuyó a este despacho desde Damasco, Siria.