Investigador dio reporte positivo a base en 2013

Un general retirado nombrado para estudiar los problemas que aquejan a las fuerzas nucleares de Estados Unidos suscribió hace un año un estudio que describe a la base nuclear de la Fuerza Aérea como "plenamente profesional, disciplinada" y afirma que funciona con efectividad, una evaluación que los líderes del servicio interpretaron como un alentador visto bueno.

El juicio general expresado en el reporte de abril de 2013 por un grupo asesor del Pentágono encabezado por el general retirado Larry Welch, ex jefe de personal de la Fuerza Aérea, parece contradecir el panorama que ha surgido desde entonces de un cuerpo de misiles nucleares que sufre de una crisis de disciplina, moral, capacitación y liderazgo.

Ese mismo mes del año pasado, por ejemplo, un oficial de la Fuerza Aérea escribió que la unidad de misiles nucleares en la Base de la Fuerza Aérea cerca de Minot, Dakota del Norte, sufría de "descomposición", incluyendo actitudes negligentes y un mal rendimiento de oficiales de lanzamiento en una inspección realizada en marzo de 2013.

No queda claro si la Fuerza Aérea interpretó de forma extremadamente halagüeña la evaluación de Welch, que no fue del todo positiva, o si la investigación de Welch omitió señales del tipo de problemas documentados en meses recientes en una serie de reportes de The Associated Press.

Cualquiera que sea el caso, Welch se ve de nuevo al frente de un esfuerzo --esta vez bajo la dirección personal del secretario de Defensa Chuck Hagel-- para identificar el origen primario de los problemas que Hagel asegura amenazan con minar la confianza pública en el arsenal nuclear del país. El más reciente de esos problemas es un escándalo de fraude en un examen en una base de misiles nucleares que llevó a la Fuerza Aérea a retirar de sus cargos a nueve jefes de nivel medio y aceptar la renuncia del jefe de la base. Decenas de oficiales implicados en el fraude enfrentan medidas disciplinarias y algunos podrían ser expulsados.

Welch empezó la nueva investigación dirigida por Hagel a principios de marzo, haciendo equipo con el almirante retirado de la Marina John C. Harvey, quien no participó en las evaluaciones previas pero tiene una gran experiencia en asuntos nucleares. Mucho depende de sus conclusiones, y no sólo porque Hagel y la Casa Blanca desean disipar toda duda sobre la seguridad del arsenal nuclear de Estados Unidos y los hombres y mujeres a los que se les ha confiado.

La instrucción que Hagel dio por escrito a Welch y a Harvey en febrero señala que deben analizar la misión nuclear tanto en la Fuerza Aérea como en la Marina, centrándose en "personal, capacitación, pruebas, supervisión de mando, ejecución de la misión e inversión" y en recomendar las formas para corregir cualquier deficiencia que se detecte.

Welch encabezó la evaluación inicial del que probablemente sea el escándalo nuclear más alarmante de años recientes, el traslado no autorizado en agosto de 2007 de seis misiles crucero nucleares de una base aérea en Dakota del Norte a Luisiana. Welch estuvo al frente de esa investigación cuando era director de una fuerza especial del Consejo Científico de Defensa, un grupo de expertos civiles que asesora al secretario de Defensa sobre diferentes temas técnicos. El informe del panel se publicó en febrero de 2008.

La misma fuerza especial, de nuevo bajo la dirección de Welch, publicó evaluaciones de seguimiento en abril de 2011 y abril de 2013, que analizaron las dos partes del componente nuclear de la Fuerza Aérea --los bombarderos estratégicos y los misiles balísticos intercontinentales (ICBM), cuyos problemas han atraído mucha atención durante el último año.

El estudio de abril de 2011 citó problemas de moral entre el personal que maneja los misiles.

"Ellos perciben una falta de conocimiento y de respeto sobre su misión por parte de la Fuerza Aérea", indicó.