Fernández madrina bautismo de hija de dos mujeres

La presidenta argentina Cristina Fernández aceptó convertirse en madrina de la hija de una pareja de lesbianas que será bautizada en una iglesia católica, en el primer caso de una familia homoparental protagonista de una ceremonia de este tipo de la cual se tenga conocimiento.

La beba, llamada Umma Azul, tiene poco más de dos meses de vida y será bautizada el sábado en la Catedral de la ciudad de Córdoba, capital de la provincia con el mismo nombre, a unos 700 kilómetros al norte de Buenos Aires.

Nancy Esteche, directora del área de Madrinazgo presidencial, informó el viernes que la presidenta Fernández aceptó el pedido de las madres de la niña, Carina Villarroel y Soledad Ortiz, para convertirse en su madrina.

Esa dependencia oficial aclaró además que este bautismo "es el único caso por fuera del decreto de madrinazgo presidencial que autoriza la figura para todos los séptimos hijos varones y mujeres". Según una ley argentina basada en una antigua tradición rusa, el séptimo hijo varón o mujer de una pareja deben tener al presidente de la nación como padrino de bautismo.

La presidenta no participará de la ceremonia religiosa, confirmó la agencia estatal Télam. En su lugar asistirá la edecán naval Claudia Fenochio.

Villarroel y Ortiz se casaron en 2013, tres años después de que Argentina reglamentó por ley el matrimonio entre personas del mismo sexo, una iniciativa impulsada por el oficialismo. Fue el primer país de América Latina en hacerlo.

"Reivindicamos esta decisión de la presidenta de la nación, de ser la madrina de Umma... Estos actos son los que nos ayudan en nuestra lucha para enfrentar la discriminación por orientación sexual, expresión e identidad de género", dijo César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual de Argentina (CHA).

Este es el primer caso que ha tomado estado público en Argentina de un bautismo en la fe católica de un hijo de un matrimonio del mismo sexo.

Los activistas gays consideraron que el hecho de que el bautismo tenga lugar en la Catedral de Córdoba, uno de los templos católicos más antiguos del país, representa un gesto de apertura de la Iglesia Católica bajo el papado de Francisco.

Antes de convertirse en papa, el cardenal Jorge Mario Bergoglio fue un insistente activista contra la sanción en el Congreso del matrimonio igualitario. Sin embargo, a poco de asumir su pontificado reflexionó que "si una persona es gay busca al Señor y tiene buena voluntad ¿quién soy yo para juzgarla?".