Uruguay, con cautela para sorprender otra vez

A Uruguay le conviene tener un perfil bajo, pero en el Mundial de Brasil difícilmente podrá tener ese cartel. Todos están advertidos que no pueden subestimar a la "Celeste".

La realidad de la selección uruguaya fue plasmada por el aviso televisivo que su veterano goleador Diego Forlán grabó y dice: "No somos los favoritos, ni vamos a ser la sorpresa. Somos ese equipo con el que nadie se quiere cruzar".

De cara al Mundial, la "Celeste" afronta el grupo más duro de todos, con Italia, Inglaterra y Costa Rica como rivales. Lo hacen sin exitismo y sin temores, una receta que le resultó bien en la anterior Copa del Mundo de Sudáfrica 2010, donde Uruguay sorprendió al conquistar el cuarto puesto.

"Pretendemos llegar a lo mismo que llegamos en Sudáfrica: ser un equipo difícil de enfrentar. Yo no aspiro a otra cosa", declaró el técnico Oscar Washington Tabárez tras el amistoso que la selección empató 1-1 contra Austria en la ciudad de Klagenfurt a inicios de marzo. "Creo que si logramos eso vamos a estar cerca de lograr algún objetivo".

Tabárez todavía no ha definido el plantel que concurrirá al Mundial, pero ha adelantado que estará basado en los jugadores que consiguieron el cuarto puesto en Sudáfrica y en 2011 ratificaron su poderío al adjudicarse la Copa América en Argentina.

"Muchos futbolistas de la selección tienen experiencia mundialista y esto no es menor para Uruguay", dijo Tabárez en Austria.

La principal apuesta estará en el poderío de su delantera, encabezada por dos figuras de primera línea en el fútbol mundial: el artillero del Liverpool Luis Suárez y el goleador de Paris Saint Germain Edinson Cavani. En ellos tienen los uruguayos cifradas sus mayores esperanzas.

Forlán, que fue elegido el mejor jugador de Sudáfrica 2010, llegará a esta nuevo Mundial con 35 años y en un segundo plano respecto a sus compañeros de ofensiva. Aunque su presencia está fuera de cuestión, su carrera parece hoy acercarse a su final. Ya ha dejado las grandes ligas en las que actuó (Inglaterra, España, Brasil) para jugar en Japón.

En el resto de las otras líneas, Uruguay está lejos del ideal. En Sudáfrica 2010, el arquero Fernando Muslera alternó entre atajadas notables y gruesos errores. En la eliminatoria rumbo al Mundial 2014, los mayores problemas de la selección estuvieron en la generación de un fútbol fluido que alimente a sus excelentes delanteros. En esa función han alternado Nicolás Lodeiro, hoy en Botafogo de Brasil, y Gastón Ramírez, del Southampton inglés, ambos con luces y sombras.

A estos problemas, se le suma otro más de carácter político: la renuncia dos meses antes del Mundial del Comité Ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol, jaqueado por múltiples problemas internos. Esa dirección de la AUF siempre había respaldado al máximo al seleccionado nacional, tanto en el aspecto económico como en el de contar con todos los jugadores en tiempo y forma para cada partido.

El gran desafío para Uruguay en Brasil será clasificar a la segunda fase en "el grupo de la muerte".

"Es una ilusión, uno no para de soñar, de imaginarse cosas que pueden pasar en un Mundial", dijo recientemente Suárez. "Pero somos realistas. El fútbol hoy está muy difícil, muy complicado, y tenemos que ir con el perfil bajo con que fuimos a Sudáfrica para tratar de llegar al objetivo de Uruguay".

Los jugadores uruguayos suelen sentirse más cómodos sin chapa de favorito. El país entero recuerda como su mayor hazaña deportiva la Final del Mundial de 1950, el "Maracanazo" en Brasil, cuando Uruguay venció 2-1 a los locales que tenían un favoritismo tan acentuado que ya eran considerados campeones por adelantado.

Hasta el gran Pelé quiere que Uruguay llegue a una final contra Brasil, para saldar cuentas pendientes.

"Es la oportunidad de la revancha. Eso es lo que la mayoría de los brasileños quiere", comentó "O Rei" en una reciente entrevista con la AP.

El desafío en Brasil será doble, ya que Uruguay está obligado a medirse con Italia e Inglaterra.

Vencer a los equipos europeos es uno de los mayores déficits del exitoso ciclo de Tabárez al frente de la selección. La celebrada actuación en Sudáfrica, que le valió a los seleccionados ser recibidos como héroes a su regreso a Montevideo, se cimentó con triunfos frente a rivales americanos, asiáticos y africanos: México, Sudáfrica, Corea del Sur y Ghana. En cambio, Uruguay no ganó ninguno de los tres partidos contra europeos: empató con Francia y cayó ante Holanda y Alemania.

Lo mismo ocurrió en la Copa de las Confederaciones jugada en Brasil en 2013, cuando Uruguay cayó ante España e Italia.

Quizás con la idea de sacudirse este lastre es que la Asociación Uruguaya de Fútbol eligió a dos selecciones europeas para los dos últimos partidos de preparación que afrontará el equipo en Montevideo: el 30 de mayo contra Irlanda del Norte y el 4 de junio contra Eslovenia.

Pese a su reducida población -hoy de 3,2 millones de habitantes- Uruguay ha ganado dos Mundiales, en 1930 y en 1950. Su camiseta luce cuatro estrellas, ya que a los dos mundiales se suman dos medallas de oro olímpicas en fútbol conquistadas en 1924 y 1928.

Además, obtuvo dos cuartos puestos en los Mundiales de 1970 y 2010.