Mundial: Sabella habla poco y escucha mucho

Su regla de oro es escuchar mucho y hablar poco. Cultor del perfil bajo, el técnico de Argentina Alejandro Sabella confía más en su intuición que en las estadísticas y en lo táctico es amante de la pelota bien tratada con salida desde el fondo y a ras del piso.

Sabella no abruma con estrategias y más bien es de confiar en la inspiración de sus futbolistas, algo natural si se tiene en cuenta que desde el medio hacia adelante abunda la prosperidad para el Mundial de Brasil, con Lionel Messi como el más cotizado del plantel.

Dueño de una sencillez que a veces parece rozar la timidez, Sabella es abierto a las sugerencias e incluso aceptó un pedido de Messi de tener más compañía adelante, por lo que la Albiceleste sale con un cuarteto ofensivo aún a riesgo de pasar sobresaltos en la retaguardia.

"El técnico se tiene que dar cuenta con qué esquema o sistema se sienten más cómodos los jugadores para que exploten al máximo su potencial", destacó Sabella, de 59 años, quien rodeó a Messi con Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín y Angel Di María, este último con la misión de recorrer la banda izquierda sin olvidarse que también tiene que defender.

Sabella, talentoso enlace iniciado en River Plate en 1974, jugó también en el Sheffield, Leeds (Inglaterra); Estudiantes; Gremio (Brasil) y Ferro Carril Oeste, hasta su retiro en 1989 en el Irapuato mexicano.

Tras colgar los botines se convirtió en ayudante de Daniel Passarella, al que acompañó durante 15 años en las selecciones de Argentina y Uruguay, River, Parma (Italia), Monterrey (México) y Corinthians (Brasil).

Sabella, apodado "Pachorra" porque en sus tiempos de jugador le gustaba dormir la siesta, suele reconocer que su paso por el Monterrey le dejó una huella imborrable.

"México me abrió la cabeza en todo lo que es el circuito futbolístico, salida desde atrás, pelota por abajo, triangulación. Y esa es la escuela de Ricardo La Volpe", destacó.

Desprendido de Passarella, Sabella asumió como entrenador de Estudiantes de La Plata en marzo de 2009 y ese mismo año fue campeón de la Copa Libertadores. En el posterior Mundial de Clubes llegó a la final y estuvo a punto de vencer al Barcelona: su equipo ganaba 1-0; Pedro sobre la hora decretó el alargue y allí Messi puso el 2-1 definitivo.

Sabella volvió a llevar a Estudiantes a la cima cuando se consagró campeón del torneo Apertura de 2010 y un año después presentó su renuncia, al parecer disconforme con la dirigencia.

Tras ese episodio, Sabella estuvo a punto de dirigir en el fútbol árabe, pero en agosto de 2011 fue contratado para reemplazar a Sergio Batista en Argentina, por sobre otros candidatos como Carlos Bianchi y Gerardo Martino.

"Sabella recuperó la ilusión de jugar en la selección, la alegría de pertenecer", dijo el centrocampista Javier Mascherano. "Encontró un equipo muy golpeado y lo levantó. Pretendía que algunos matices fueran diferentes a otros técnicos, lo que hizo que el equipo empiece a funcionar".

Con Sabella, Argentina ganó las eliminatorias mundialistas en Sudamérica y ahora su gran desafío es Brasil, en el que su equipo debutará con Bosnia-Herzegovina el 15 de junio en Río de Janeiro en un grupo que completan Irán y Nigeria.