Mundial: Iniesta, el héroe de España

La vida de Andrés Iniesta estará eternamente ligada al gol que anotó contra Holanda en la final de Sudáfrica 2010. Cuatro años después, la suerte ha querido que sea precisamente Holanda el primer rival de España en el Mundial de Brasil.

Iniesta, de 29 años, es algo más que el héroe de toda una generación de españoles. Tímido en los micrófonos, de carácter reservado y poco amigo de saraos publicitarios, el mediocampista del Barcelona es, sin embargo, la estrella de España. El pilar de una selección que aspira a hacer historia con su segunda corona consecutiva.

"Cuando Andrés (Iniesta) está bien, el equipo juega a otra cosa", dijo su técnico en el Barsa, el argentino Gerardo Martino, en una ocasión. "Es la estrella de la selección", admitió su rival madridista Alvaro Arbeloa.

Iniesta es una persona diferente a la de Johannesburgo. En estos cuatro años, ha salido ovacionado de la mayoría de estadios españoles, en un gesto de agradecimiento a la selección personalizado en él. Es padre y marido orgulloso, como demuestra habitualmente en las redes sociales. Y también empresario bodeguero de un vino que lleva su nombre.

Pero cuando pisa el campo sigue siendo el mismo futbolista que desborda elegancia. Su catálogo imprevisible de asistencias sostiene el equipo y mejora el rendimiento de todos sus compañeros.

Como ya ocurriera en 2010, en aquel caso por las lesiones, la temporada de Iniesta no ha sido fácil en lo personal y en lo profesional. Su esposa perdió un bebé, que iba a ser el segundo hijo de la pareja, en marzo.

En lo deportivo, el sistema de rotaciones de Martino lo exilió al banquillo en numerosas ocasiones. Pero siempre ha estado presente en los partidos importantes, alcanzando poco a poco ese punto de madurez física que le hace llegar al Mundial en plenitud de facultades.

No tiene la velocidad ni la fuerza de otros jugadores. Tampoco la repercusión mediática. Ni siquiera el Balón de Oro, a pesar de Sudáfrica. Pero Iniesta derrocha lo que en España se conoce popularmente como "duende".

Cuando la pelota pasa por sus pies, lo hace a una velocidad diferente.

"Es un fenómeno. Lo que hace Iniesta es muy difícil", dijo en 2012 el fallecido técnico Luis Aragonés, quien hizo debutar a Iniesta con La Roja en 2006.

Desde entonces, ha sido un fijo en el once español, primero con Aragonés y después con Vicente del Bosque. Ha disputado 95 partidos internacionales, entre oficiales y amistosos, anotando 11 goles.

El papel del jugador en la selección es diferente al del Barsa. Liberado de la alargada sombra de Lionel Messi y con el doble pivote defensivo --Xabi Alonso y Sergio Busquets-- guardando su espalda, Iniesta es protagonista.

En la creación de juego, sabe dormir la posesión a toques lentos y precisos con su compañero Xavi Hernández. Pero goza de libertad para cambiar el ritmo en ataque cuando lo estima oportuno. Quizá no tiene el regate eléctrico de Neymar. Pero esconde la pelota de tal forma que parece imposible arrebatársela.

"Es que es muy bueno, muy bueno", consideró Pep Guardiola cuando lo entrenaba en Barcelona. "Todo el mundo sabe que es el mejor. Juega 20 minutos y no se queja. Lo pongas donde lo pongas, siempre juega bien".

Brasil será el tercer --y probablemente último-- Mundial de Iniesta, después de Alemania y Sudáfrica. El futbolista sabe que será difícil repetir el éxito de hace cuatro años y de las dos Eurocopas conquistadas en 2008 y 2012. Pero no renuncia al sueño.

"Cuando has ganado mucho estás más cerca de perder", afirmó Iniesta. "Hemos hecho algo que nadie había hecho, pero no queremos parar, intentaremos que esto siga".

"El grupo está más unido que nunca y el talento que hay es inmenso", añadió.