Estudio: La tortura no llevó a bin Laden

Las torturas aplicadas a sospechosos de terrorismo no resultaron en dato alguno que llevase a Osama bin Laden, dice un reporte oficial secreto según funcionarios enterados de su contenido.

La investigación realizada por el Senado estadounidense establece que los llamados "intensos interrogatorios" no produjeron evidencias importantes que llevaran a la misión en que el capo terrorista de al-Qaida fue abatido.

El hallazgo podría agudizar la controversia entre los congresistas y la CIA, que insiste en que sus interrogatorios sí fueron productivos.

La CIA está enfrascada en una disputa con la Comisión de Inteligencia del Senado debido a denuncias de que la agencia espió a los congresistas. Para el jueves está programa una votación en que se decidirá si el resumen del reporte podrá ser divulgado al público.

Desde que bin Laden fue abatido hace casi tres años, ex empleados del gobierno de George W. Bush y funcionarios de la CIA han sostenido que la misión se hizo posible gracias a los "intensos interrogatorios" que ellos autorizaron después de los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Sin embargo, dirigentes demócratas e incluso algunos republicanos lo niegan, afirmando que tormentos como el ahogamiento simulado, o la privación de sueño, fueron crueles y además, ineficaces.

Según las fuentes, el reporte del Congreso confirma esas conclusiones, al comprar ese tipo de tratamiento con el tipo de información suministrada por cada uno de los detenidos. Las fuentes pidieron permanecer en el anonimato porque no estaban autorizados a hablar públicamente sobre el tema.

El detenido más notorio vinculado a bin Laden fue Khalid Sheikh Mohammed, el presunto autor intelectual de los ataques del 11 de septiembre, que fue sometido a ahogamiento simulado 183 veces.

Mohammed, destacan fuentes de seguridad, confirmó tras ser capturado en el 2003 que conocía a un mensajero de al-Qaida con el alias de Abu Ahmed al-Kuwaiti.

El reporte del Senado sostiene que ese dato no era crucial, dicen los funcionarios que lo vieron. Mohammed habló de al-Kuwaiti, pero sólo varios meses después de ser sometido al ahogamiento, cuando estaba siendo interrogado de manera normal, dijeron. Mohammed nunca reveló la importancia de al-Kuwaiti ni mencionó su verdadero nombre.

El debate sobre cómo las autoridades consiguieron su información es importante ya que años más tarde, ese mensajero fue la persona que los llevó a fijarse en la localidad de Abotabad, en Pakistán. Fue allí que en mayo del 2011, comandos estadounidenses encontraron a bin Laden en su escondite y lo mataron.

La CIA también ha mencionado la información suministrada por otro agente de al-Qaida, Abu Faraj al-Libi, capturado en el 2005 y confinado a una cárcel secreta de la agencia estadounidense.

En versiones previas, fuentes oficiales estadounidenses han revelado que al-Libi inventó el nombre de un mensajero de confianza de al-Qaida y negó conocer a al-Kuwaiti. Pero los funcionarios de la CIA no le creían a Al-Libi, e interpretaron su insistencia como prueba de que él y Mohammed estaban protegiendo al mensajero.

Según los que leyeron el documento del Senado, allí se confirma que los datos procurados por al-Libi no eran importantes.