En duda, caza de ballenas en Japón tras fallo

El futuro de la caza de ballenas en Japón está en duda después de que la Corte Internacional de Justicia de La Haya le ordenó el lunes detener temporalmente su programa de cacería en la región ártica porque considera que no tiene propósitos científicos como argumenta el gobierno.

La decisión fue una victoria importante para Australia y los grupos ecologistas y por el momento pone fin a una de las mayores cacerías de ballenas en el mundo, en particular de las enanas. El fallo judicial fue festejado en Australia, que presentó el caso ante la justicia en 2010, y por los ambientalistas, que desde la década de 1970 buscan poner fin a esta práctica por razones éticas.

La orden de la corte deja a Japón con una difícil decisión entre poner fin a la caza de inmediato --pese a las aseveraciones hechas anteriormente de que nunca abandonará una costumbre cultural tan arraigada-- o rediseñar su programa para volverlo científico después de todo.

Japón ya otras veces ha descartado hacer lo mismo que Noruega e Islandia y desobedecer abiertamente el consenso internacional contra la caza comercial de ballenas. Noruega e Islandia rechazaron en 1986 una moratoria impuesta por la Comisión Ballenera Internacional.

El exministro de Medioambiente de Australia Peter Garrett, quien ayudó a presentar la demanda hace cuatro años, se sintió reivindicado por la decisión.

"Estoy absolutamente extasiado, por todas esas personas que querían ver que terminara el invento de cazar ballenas por motivos científicos", dijo Garrett a la radio Australian Broadcasting Corp. "Sin duda pienso que con esto no veremos cazar ballenas en el Océano Antártico en nombre de la ciencia".

El panel de 16 jueces presidido por el eslovaco Peter Tomka decidió el lunes que el programa de Japón no puede justificar la gran cantidad de ballenas enanas que desea cazar en su programa en la Antártica, de 850 por año.

La decisión de los jueces fue por 12 votos a favor y 4 en contra.

"La evidencia no deja en claro que el diseño del programa y su puesta en marcha tiene una relación razonable con los objetivos descritos", dijo Tomka.

La corte ordenó a Japón detener la entrega de permisos para cacería de ballenas hasta que el programa haya sido renovado.

El vocero del ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, Noriyuki Shikata, dijo a periodistas que el país "lamenta y está profundamente decepcionado" por la decisión.

No obstante, "como estado respetamos el imperio de la ley y como miembro responsable de la comunidad global Japón obedecerá la orden de la corte".

Yoshihide Suga, secretario del gabinete de Japón, dijo el lunes que el gobierno mantendrá su palabra y obedecerá a la corte "como estado que da gran importancia al orden legal internacional".

Japón argumentó que su estudio busca determinar si la caza comercial puede realizarse con una base sustentable.

Sin embargo, Suga criticó a la Comisión Ballenera Internacional, que ordenó una moratoria a toda la caza comercial en 1986. La moratoria sigue pese a las recomendaciones del propio comité científico del grupo de que algunas especies de ballenas tienen una población suficiente como para soportar la industria ballenera.

La máxima instancia jurídica de la ONU resuelve disputas entre naciones y sus fallos son vinculantes y no pueden apelarse. Aunque los países soberanos pueden y ocasionalmente los ignoran a veces, tanto Japón como Australia han prometido cumplir con la decisión de la corte.

Japón tiene un segundo programa científico, aunque menor, en el norte del Océano Pacífico, el cual ahora podría estar sujeto a demandas. Por su parte, El gobierno nipón ha dicho que la demanda australiana es un intento por cambiar sus normas culturales, equivalente a que los hindúes demanden que se deje de comer carne de vaca a nivel mundial.

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Los periodistas de The Associated Press Mari Yamaguchi y Kristen Gelineau colaboraron desde Japón y Australia.