Festival de LA reúne 8 violines Stradivarius

Xiang "Angelo" Yu sostiene relajado un violín Stradivarius de casi 350 años y explica por qué le gustaría tener más tiempo para conocerlo.

"Siempre es una aventura", dice Yu, de 25 años, quien ha tocado seis o siete violines Stradivarius a lo largo de su carrera. "Sólo tengo uno o dos días para acostumbrarme, se siente como un caballo indomado, nunca sabes lo que va a pasar".

Los violines del maestro italiano Antonio Stradivari, posiblemente los instrumentos más famosos que se hayan creado, tienen casi una reputación mística por su belleza y tono celestial. Esta semana ocho de ellos se reunirán en Los Angeles.

El festival Strad Fest LA tendrá cuatro días de presentaciones que culminarán con un concierto de beneficencia el sábado.

"En verdad creo que le estamos dando un regalo a Los Angeles", dijo Margaret Batjer, la primer violín de la Orquesta de Cámara de Los Angeles. "Reunir todos estos instrumentos bajo un mismo techo para tocarlos una noche tras otra es algo extraordinario".

Yu lo definió como una experiencia única. Para el festival interpretará el violín "Serdet" de 1666, el más antiguo Stradivarius que se conozca.

"De alguna manera se siente que cada violín tiene su propia alma, y cuando aprieto mis dedos puedo sentir el alma de ese violín en especial", dijo antes de un ensayo el jueves.

"Este es uno de los instrumentos más extraordinarios y hermosos", dijo la violinista Chee-Yun, con el "Leonora Jackson" de 1714.

"En cuanto empecé a tocar una nota en él me sentir como si estuviera flotando en el aíre, es un sueño hecho realidad, es hermoso".

Philippe Quint tenía el "Ruby" de 1708.

"Cuando era pequeño mi sueño siempre fue poder viajar", dijo. "Y hace unos años me di cuenta que he tenido esta máquina del tiempo en mis manos toda mi vida. Estos violines han viajado por siglos y han estado en las manos de algunos de los violinistas más increíbles".

"Cuando toco en este instrumento el sonido tiene muchísima profundidad, misterio e historia".

Stradivari creó centenares de violines, guitarras, chelos y otros instrumentos de cuerda en su taller en Cremona, Italia. Cerca de 650 sobreviven en la actualidad y se venden por millones de dólares.

Los violines, cuyos nombres se desprenden de sus antiguos propietarios o características, son considerados extraordinarios (a pesar de experimentos en los que los escuchas no los han podido distinguir de otros instrumentos con menos renombre). Los investigadores han ofrecido innumerables hipótesis para explicar los ricos tonos resonantes en los mejores violines Stradivarius.

"Había una especie de magia en Cremona, en el norte de Italia, en esa época", dijo Batjer. "La gente siempre se pregunta si era el clima, si era el ambiente, si eran las condiciones, si eran las maderas o si era la maestría de los artesanos. Posiblemente sea una combinación de todo eso".

A lo largo de su vida Stradivari siguió experimentando, cambiando y refinando sus instrumentos y cada uno tiene una voz diferente.

Tocar alguno es como "comenzar una relación, hay una respuesta entre ambas partes", en un proceso que puede llevar meses o incluso años, dijo Cho-Liang Lin con el "Titian" de 1715.

"El violín se vuelve parte de tu voz y a la vez aprendes lo que puede hacer el violín. Y lo pones a prueba más y más", dijo. "El violín responde generosamente y eso es algo encantador, es casi como un matrimonio, a excepción de que el divorcio es un poco más fácil".

Los violines que serán tocados en el Strad Fest LA incluyen algunos de los Stradivari de la llapara "época de oro" entre los 1700 y los 1720 con el "Red Mendelssohn" cuya ubicación se desconoció por 200 años. Ese violín es considerado la inspiración de la película "El violín rojo" de 1998.

Algunos de los músicos son dueños de los violines mientras que otros han sido prestados.

El empresario de Pasadena y filántropo Jerry Kohl compró hace ocho años el "Milstein" de 1716, que Batjer tocó, por una suma que no quiso revelar.

La mayoría del tiempo los Stradivarius están en bóvedas. Kohl solo lo deja salir en préstamo unas 10 o 15 veces al año para que no se estropee. Kohl espera que siga vivo por otros 300 años.

"Es como tu hijo", dijo. "Después de un tiempo puedes escuchar la diferencia. Anoche tocaron cinco violines y yo podía cerrar los ojos y decir cuál era el mío".