Deudas, un lastre para los universitarios de EEUU

Cada mes que Gregory Zbylut paga 1.300 dólares a su préstamo estudiantil es un mes más en el que no puede obtener un buen préstamo para vivienda.

Cada mes que la doctora Nida Degesys y su esposo pagan 900 dólares de cuota de sus préstamos estudiantiles, es un mes más en que no pueden depositar esa suma en sus cuentas de ahorro para el retiro.

Ellos creen que acabarán por saldar sus deudas y empezar a usar sus ingresos para generar activos en lugar de llenar agujeros. Pero al igual que otros 37 millones de habitantes de Estados Unidos agobiados por una deuda total de 1 billón de dólares, probablemente nunca alcanzarán a sus pares ricos, quienes se gradúan de la universidad sin esa carga.

La disparidad contribuye a ampliar la brecha entre los ricos y los demás, según los expertos.

"Quien obtiene la licenciatura o el doctorado y trabaja en el mismo lugar, gana la misma cantidad de dinero", dijo William Elliott, director de la Iniciativa de Activos y Educación en la Universidad de Kansas. "Pero ese dinero representará menos en el sentido de acumular activos a largo plazo".

Los graduados que pueden empezar inmediatamente a incrementar su patrimonio, sea en vivienda o en instrumentos financieros, tienen más tiempo para ver crecer sus inversiones, en tanto los endeudados dedican años a pagar capital e intereses de sus préstamos. El plazo estándar de cancelación del préstamo estudiantil es de 10 años, pero puede ser mucho más largo.

El patrimonio neto medio de un hogar sin deuda estudiantil en 2009 era de 117.700 dólares, casi el triple del patrimonio de 42.800 dólares de un hogar con deuda estudiantil impaga, de acuerdo con un estudio de Elliott y colaboradores de noviembre pasado.

Alrededor del 40% de los hogares encabezados por un menor de 35 años tienen una deuda estudiantil, de acuerdo con un análisis de datos oficiales realizado por el Centro Pew en 2012.

La deuda estudiantil es el único tipo de deuda que aumentó durante la Gran Recesión y ahora suma más que la de las tarjetas de créditos o los préstamos para automotores, según la Reserva Federal de Nueva York. El número de prestamistas y prestatarios aumentó 70% entre 2004 y 2012.

De los casi 20 millones de estadounidenses que van a la universidad cada año, unos 12 millones piden préstamos, de acuerdo con el Almanaque de Educación Superior. En promedio, un graduado de licenciatura acumulará una deuda entre 26.000 y 29.000 dólares, pero que en algunos casos puede llegar a las seis cifras.

Los aumentos se deben en parte al aumento de la matrícula, producto de la reducción de fondos estatales e instalaciones más costosas. El problema se complica por una tendencia creciente a otorgar becas basadas en el mérito más que en la necesidad, en la medida que las instituciones buscan atraer a los estudiantes más brillantes que les darán prestigio.

"Dada la fuerte correlación en este país entre los puntajes de exámenes y la riqueza o los ingresos, una parte desproporcionada del dinero (de las becas) va a estudiantes de familias más ricas", a quienes les va mejor en esos exámenes, dijo Donald Heller, decano de la facultad de educación de la Universidad del Estado de Michigan.

Estos factores, sumados al estancamiento de los ingresos familiares y la reducción de los ahorros, han convertido a los préstamos en una proporción mucho mayor de la financiación de la educación superior, dijo Elliott.

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Thompson reportó desde Nueva York.