FARC se niega a entregar a miembros indiciados

El máximo comandante de las FARC, Timoleón Jiménez, rechazó la posibilidad de entregar a la justicia a los rebeldes responsables de la muerte de dos policías y ratificó su oferta de ir a un cese de fuego con las fuerzas militares, de acuerdo con un comunicado difundido el miércoles.

"Si los milicianos tuviesen que responder por la comisión de un delito, tendrían que hacerlo ante la juridicidad guerrillera, de acuerdo con nuestros reglamentos. En ningún caso procedería su entrega a las autoridades enemigas. Así vemos las cosas nosotros", dijo Jiménez, cuyo verdadero nombre es Rodrigo Londoño Echeverry, máximo comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Al detener a los dos policías, "los milicianos pensaron en conducirlos hasta donde un mando responsable que decidiera lo que había qué hacer con ellos, o lo comunicara en consulta a una instancia superior. Sólo procedieron contra ellos al sentirse rodeados por una agresiva operación de fuerzas enemigas", agregó el jefe rebelde en el comunicado divulgado en la página de internet de las FARC, que lleva en Cuba negociaciones de paz con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos desde fines del 2012.

El fin semana, las FARC asumieron la autoría de la retención y muerte del mayor de la policía Germán Méndez Pabón, y del patrullero Edílmer Muñoz Ortiz. Poco después Santos y el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón demandaron a los insurgentes la entrega a las autoridades de los responsables del crimen.

La policía confirmó el 18 de marzo que dos cadáveres encontrados esa madrugada en la zona rural de Tumaco, en el departamento de Nariño y unos 600 kilómetros al suroeste de Bogotá, correspondían a los del mayor Méndez, de 33 años, y del patrullero Ortiz, de 28, quienes estaban dados por desaparecidos desde el 15 de marzo, cuando se transportaban en una camioneta por una vía rural de Tumaco.

El Instituto de Medicina Legal indicó esta semana que ambos policías murieron como resultado de los golpes que sufrieron en distintas partes del cuerpo con objetos contundentes, aunque no podían determinar de inmediato si fue con palos o martillos, y que Ortiz fue degollado. Ninguno de los dos tenía impactos de balas, según los detalles de la autopsia.

De acuerdo con las autoridades, ambos policías vestían como civiles y no portaban armas porque estaban realizando labores de programas sociales del gobierno en la región de Tumaco. Las FARC dijeron el fin de semana, sin embargo, que hacían tareas de la fuerza pública en contra de la insurgencia, pero no ofrecieron detalles.

En su pronunciamiento, el comandante de las FARC también ratificó la oferta rebelde de firmar un cese de fuego con la fuerza pública, lo que ha sido rechazado por Santos al sostener que en intentos pasados de negociar la paz, los rebeldes aprovecharon ese alto de hostilidades para fortalecerse y cometer secuestros y otras acciones.