Temor en villa dividida entre Rusia y Ucrania

La perspectiva de que tropas rusas ingresen al este de Ucrania está logrando lo que una frontera nacional no pudo: dividir a los residentes de Vyselki.

Desde la disolución de la Unión Soviética en 1991, cuando Vyselki fue dividida entre Ucrania y Rusia, sus residentes han vivido juntos pacíficamente, realizando sus compras en un país y pagando sus recibos de electricidad en otro.

Luego llegó el levantamiento político en Ucrania, la huida del presidente prorruso, y la anexión rusa de la península de Crimea.

Repentinamente, Vyselki se encuentra dividida.

Los residentes ucranianos están preocupados de que las tropas rusas puedan cruzar la frontera, mientras que los residentes rusos temen hostigamiento por parte del prooccidental gobierno de Kiev.

"No creía que los rusos entrarían, pero después de Crimea cualquier cosa es posible", dijo el agricultor ucraniano Andrei Mikhalev, de 32 años, cuyos campos de vegetales se extienden a ambas partes de la frontera. "¡Yo tengo algo qué perder! Ciertamente no necesito ningún tanque ruso en mis campos".

A los rusos les preocupa que Ucrania pudiera obligarlos a obtener visa para cruzar la frontera. Si los residentes dejaran de poder viajar libremente de una parte a otra de la villa, su forma de vida daría un vuelco.

"Las visas serían una catástrofe", comentó Lidia Yevseyeva, de 77 años, quien vive en la parte rusa de la villa y viaja regularmente en bicicleta a la parte ucraniana para visitar a su hermana enferma de 90 años.

Toda la villa obtiene su gas, agua y electricidad de Rusia, así que quienes se encuentran en la parte ucraniana deben cruzar la frontera para pagar sus facturas de servicios. La escuela y oficina postal también están en Rusia, así como la tienda de comestibles más cercana.

Pero incluso los residentes rusos realizan la mayor parte de sus compras en Ucrania, donde la ropa y alimentos son más baratos. La ciudad grande más cercana, Donetsk, está en Ucrania, a 90 kilómetros (55 millas) de distancia. La ciudad rusa de Rostov-on-Don está a 120 kilómetros (75 millas).

Los salarios y pensiones tienden a ser más altos en la parte rusa. Siendo un ciudadano ruso, el médico jubilado Nikolai Chernyshev obtiene una pensión del gobierno de 280 dólares, mientras que sus colegas ucranianos reciben sólo aproximadamente 190 dólares.

"Occidente sólo promete ayuda, mientras que Rusia ya nos está ayudando", dijo Chernyshev. "Si Putin envía tropas, simplemente estaré feliz, porque tenemos que poner un alto al caos" en Kiev.

Su vecina ucraniana Galina Yefremenko, economista de 53 años, dijo que nada bueno puede venir de la amenaza de hostilidades.

"Soy ucraniana", subrayó. "¿Cómo se supone que debo reaccionar a la división de mi país?".