Presentan libro sobre muerte de Oswaldo Payá

Ángel Carromero, el español condenado en Cuba por el accidente que le costó la vida a Oswaldo Payá, presentó el martes un libro en el que relata una versión diametralmente opuesta de los hechos que admitió y culpa a las autoridades de la isla de provocar la muerte del disidente.

Bajo el título "Muerte bajo sospecha" Carromero, de 28 años, se declara inocente. Asegura que se manipularon pruebas en el juicio y que su confesión fue una "farsa". También sostiene que el coche que conducía fue embestido por otro vehículo provocando el accidente el 22 de julio de 2012 en Bayamo, a 800 kilómetros al este de La Habana.

Payá y el también disidente Harold Cepero fallecieron en tanto que Carromero y el sueco Aron Modig resultaron heridos.

"La realidad es que ni Oswaldo (Payá) ni Harold (Cepero) murieron en el momento", dijo Carromero en la presentación del libro en un céntrico hotel de Madrid, donde estuvo acompañado de Ofelia Acevedo, viuda de Payá.

"La realidad es que nos sacaron de la carretera y se deshicieron de los dos disidentes cubanos, por eso los europeos estamos ilesos", añadió.

La obra es un relato en primera persona del español, dirigente juvenil del gobernante Partido Popular, que básicamente enmienda el testimonio que ofreció en el juicio celebrado en Cuba. En aquella vista admitió que el vehículo derrapó en una zona de grava y se estrelló contra un árbol por un aparente exceso de velocidad. El tribunal lo sentenció a cuatro años de cárcel. Fue trasladado a España en diciembre de 2012 para cumplir el resto de la condena.

El sueco Modig siempre ha dicho no recordar nada de lo ocurrido.

Pero Carromero, que en varias entrevistas previas había renegado de esa declaración, insiste en el libro en que fue un ataque deliberado contra los disidentes. Dice que viajó a Cuba para conocer el país y entregar una cantidad de dinero -no especificada- para proyectos benéficos del Movimiento Cristiano de Liberación que lideraba Payá.

Sobre los momentos posteriores al accidente, afirma que fue abofeteado por miembros de la seguridad cubana y que se le obligó a firmar una declaración, que era un montaje.

Para apoyar esa tesis, Carromero explicó que su versión incluye modismos cubanos, como por ejemplo "accidente de tránsito". En España, la expresión habitual es "accidente de tráfico". También afirma que el video de la confesión estaba editado, porque se abrochaba y desabrochaba botones de su camiseta para demostrar que no era un plano único, sino fragmentos diferentes pegados.

"Lo fácil hubiera sido callarme, que pasara la marejada", explicó. "Pero en conciencia no podía callarme, no me podía callar", añadió.

Sobre las multas de tráfico que acumulaba en España que motivaron la retirada de su licencia de conducción en el momento del accidente, Carromero se limitó a decir que su carnet estaba vigente hasta octubre de 2012.

La mayor parte del relato de Carromero se incluyó en una querella presentada en Madrid por la familia de Payá, que fue rechazada por la Audiencia Nacional al considerarla inverosímil y poco creíble. El gobierno español tampoco ha prestado públicamente oídos a estas acusaciones. La justicia desestimó un indulto solicitado a su favor hace varios meses.

En ese sentido, Acevedo se quejó del "nulo apoyo" de las instituciones judiciales españolas y dijo que seguirán buscando una investigación internacional sobre lo sucedido.

"Es casi un crimen perfecto. Es una trampa redonda", comentó Acevedo. "Aceptaron ventilar este asunto como un caso consular cualquiera y no como un caso político, que todos sabíamos que era un caso político", agregó.

Carromero cumple condena en un régimen de libertad vigilada desde su traslado a España. No se encuentra en prisión, pero sus movimientos son controlados con una pulsera telemática.